Jason Bourne… ¿o debería decir Jason Boring?

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Una vez más, regresa Jason Bourne a la pantalla grande en su cuarta entrega (no, lo siento, la de Jeremy Renner nunca deberá ser considerada canon… es más, debemos olvidarla completamente), en esta ocasión con grandes disturbios, filtraciones de información y apps encargadas de violar toda privacidad serán parte de los problemas que nuestro complicado héroe deba enfrentar, pero que, en ninguna forma, logran justificar la existencia de esta nueva entrega (en pocas palabras… no la necesitábamos), pero, pues ya tenemos de regreso a Matt Damon y su director Paul Greengrass, intentando aportar una cinta más al cine de espías.

Bien intencionado parecer todo el desarrollo de la acción en el mundo actual (nueve años después de la tercera parte) donde las paranoias y rebeliones son parte común de nuestro día a día de este convulsionado mundo que convierten un poco la tensión en show, fallando ahora en la tradición que tenían de convertir a su desconocido “nuevo asesino” en estrella internacional (Clive Owen, Karl Urban y Edgar Ramírez) contratando ahora al muy reconocido Vincent Cassel para ese papel… pero la que yo pensaría es la verdadera razón para seguir con esta saga, es el que Julia Stiles vuelva a tener trabajo, tan simple como eso.

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Pero la cinta no sale de lo mismo, nunca se reinventa o propone, llevando el mismo ritmo… Bourne recuerda cosas nuevas, alguien lo incrimina en un crimen, la gente de Langley decide darle caza una vez más, porque aunque ha comprado una y mil veces que no es así, siguen sin creer en él y se dan dos opciones, eliminarlo o convencerlo de regresar, Jason elimina y mata a todos los que se interponen en su camino, encuentra las pruebas de su inocencia, lo perdonan… y todo vuelve a empezar… booooooring.

A mi parecer, para poder agrandar una saga, persecuciones y música de Moby no son suficientes, deberían adentrarse en la mitología del personaje, agrandar el panorama y mostrarnos motivaciones e inicios, no solo ver como en flashbacks le van regresando pedacitos de memoria, convirtiendo así, toda la idea en una narrativa sin oficio ni beneficio, más que complacer al espectador que gusta de ver a Matt Damon corriendo y balazos por todas partes, por mi parte necesito un poco de justificación.

Si no fuera por otras cintas suyas, podría pensar que Greengrass ha perdido un poco la brújula con respecto de su cine, pues se pierde en grandes lagunas de su propia idea, dejando colgados a los fans con una cinta floja y que en ningún momento atrapa y me parece, es un clavo más sobre la serie.

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