¡Madre!… cuando del terror y la violencia superan a la realidad

Debo advertir algo, esta película es una de esas de las que es increíblemente difícil reseñar sin meterse dentro del terreno de los spoilers, pero prometo mantenerme fuera del mismo en la medida de lo posible.

Empezar a hablar de “¡Madre!” es más fácil advirtiéndoles: “No, no tienen ni la más mínima idea de lo que verán”, pues la intención de Darren Aronofsky, desde el primer momento, fue darle una muy baja promoción para que la gente no tuviera ideas preconcebidas de lo que está por ver y así llegaran a ver un filme que no esté marcado por estrategias de marketing que pudieran pintarla de una manera distinta.

Y también es más sencillo decirles lo que esta película no es:

~No es una cinta de horror, aunque suceden cosas horribles en la misma.

~No es la historia de “un poeta y su esposa” o un “Ensayo sobre la maternidad”, o al menos no como tal… porque, si lo es, pero realmente no (si, así de complicado) porque realmente es una alegoría a un tema específico, del que ya estaremos hablando, pero como buena alegoría, se presta a interpretaciones.

~No es una cinta misógina (muchos estarán en desacuerdo conmigo, estoy seguro), pero recordemos que no es la historia de una pareja como tal, a pesar de que el personaje de Jennifer Lawrence sea mujer y el de Javier Bardem sea hombre, la cinta realmente, dentro de su alegoría, no tiene género, si no lo que lo utiliza con un propósito explicativo e interpretativo.

~No es para nada una película sencilla… no es dominguera ni palomera, y mucho menos para personas a las que les gusta apagar el cerebro en el cine, hay que ir a verla dispuesta a echarle mucho cráneo.

Cabe aclarar, que aunque la violencia mostrada en pantalla, es una representación gráfica de un tema más amplio, si llega a ser bastante perturbadora, en especial al verla en contra de mujeres o niños, lo cual me deja darles a notar, que para nada es una película que deban ver  (no que la acepten, obvio nadie debe hacerlo, pero si no soportan verla), porque finalmente esta es una parte necesaria dentro de la historia, y debe verse con un cristal especial, tratando de entender el propósito de la cinta, y logra su propósito de hacerte sentir tanto involucrado al preguntarte que demonios está pasando en la pantalla, así como al hacerte apretar los dientes al hacerte sentir nervioso e incomodo.

 

 

Aronofsky nunca se ha sentido intimidado a la hora de mostrar al público trabajos raros, haciendo de este uno de los filmes más audaces y bizarros que he visto en muchos años, y eso que estamos hablando del hombre responsable de “The Fountain”, así que eso puede darles una tesitura de lo que quiero decir, con lo que solo puedo llamar un “horror metafórico”, y que puedo asegurar, no habrá quien la vea y no tenga alguna sensación en la cabeza… ego masculino, instinto femenino, y uno de los peores sentimientos del hombre, la insatisfacción, ese que te hace exigir más y más de una persona que ya te ha dado todo.

El planteamiento como tal de la película es bastante simple, siempre dentro de la misma casa, la cual se encuentra alejada de cualquier poblado (lo que le da una increíble sensación de peligro) o demás personas en la cual habitan dos personas, Él (Javier Bardem, también apodado “El Poeta”) y Madre (Jennifer Lawrence, también llamada “La Inspiración”), esta última, dedicada a volver a dar vida a la casa, que pertenece a Bardem (los llamaré por sus nombres para evitar confusiones) pero que alguna vez quedo destruida en un incendio, todo, como muestra de su amor y devoción. Bardem, es un poeta/escritor que ha perdido su inspiración y su deseo de crear, por lo que todas las decisiones recaen en Lawrence, y es ella quien vuelve a llenar de vida la destruida casa, pero su soledad y aislamiento les permite desarrollar todo en paz.

Esto cambia, cuando a mitad de la noche, aparece en su puerta un Hombre (Ed Harris) que al parecer se confunde y piensa que es una casa de huéspedes, cosa que le da mucha alegría a Bardem, pues un invitado le parece buena idea, lo que a Lawrence le parece raro e incómodo.

La noche pasa llena de eventos fuera de lo común, y a la mañana siguiente, aparece una Mujer (Michelle Pfeiffer) a la cual también invita Bardem a quedarse con ellos, pues al ser fans de su trabajo como revelan más adelante, él no puede más que sentirse encantado de tenerlos con ellos… de aquí o único que puedo decir sin contar toda la historia y seguirme es, las cosas cada vez se vuelven más raras y complicadas, rompiendo completamente con todo realismo e involucrándose cada vez más en su propia metáfora.

Aronofsky se aleja lo más posible de la guía de “cómo hacer películas” y se permite libertad absoluta para examinar el terror, roles de género, así como las diferencias entre creación artística y creación literal (ojo, no literaria), y con un final tan inesperado y fuera de lo común, que me atrevo a decir que es uno de los logros más impresionantes del director en mucho tiempo, dejando al espectador sin respuestas sencillas, pero brindándoselas a fin de cuentas, para que así logren llegar a su propia conclusión.

 

 

La fabulosa fotografía de Matthew Libatique, llena de close-ups y, por lo que supone los limitados espacios y perspectivas, brinda una sensación claustrofóbica al no permitirnos saber que pasa detrás de Lawrence cada que la cámara esta sobre ella, cambiando así las reglas del género, y en lugar de preguntarnos ¿Quién y por qué?, nos preguntamos ¿Qué demonios está pasando?? Llenos de confusión… no esperaría nada menos de Aronofsky.

Probablemente el papel de Madre pudo haber recaído en una actriz un poco más madura que Lawrence, quien por momentos se puede sentir un poco blanda, pues su personaje, si bien es fuerte, normalmente esta tan confundida como nosotros, lo cual fuerza al personaje a tener respuestas a las cosas que suceden a su alrededor, y a veces parece no estar en ritmo, digo, no lo hace para nada mal, pero, pudo ser mejor.

Quien se roba totalmente la atención de la cámara cada vez que aparece es la fabulosa Michelle Pfeiffer, quien exprime totalmente si personaje, y que cada que aparece a cuadro, te hace sentir que hasta el asiento en que estas sentado y las palomitas que te estas comiendo, le pertenecen.

¡Madre!  dejará a la gente impresionada, pensante, enojada, pues está hecho específicamente para crear divisiones y opiniones, sin pedir disculpas y sin límites en cuanto a la idea que el director tenía al momento de escribirla, y no es para menos, pues cuando supone ser una re-imaginación de la biblia como metáfora principal, pero que también sirve como interpretación de la fama, de las relaciones destructivas, y de muchos otros temas que ya dependerán de cada espectador.

Una cinta de la que todo mundo hablará, que hará pensar a quienes la vean y que creo es algo que deberíamos esperar cada vez más de las películas que veamos.

 

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