Johnny English 3.0… por que hay que saber cuando suficiente es suficiente

 

En el 2003 Rowan Atkinson era ya mundialmente conocido por su personaje de Mr. Bean, el cual estuvo al aire en televisión por cinco años, en los cuales lo personificó durante 15 episodios. Su estilo de comedia de slapstick se acrentaba con el silencio obligado de su personaje, el cual tuvo dos cintas, a la par de ello desarrolló otro personaje que tendría dos cintas medianas “Johnny English” (2003), “Johnny English Reborn” (2011),  y ahora llega una tercera entrega, “Johnny English 3” (Johnny English Strikes Again).

Johnny English se encuentra retirado del servicio activo, dando clases en una escuela primaria, pero cuando la identidad secreta de los agentes británicos es expuesta, él es el único que puede afrontar al villano, el cual tiene un plan para dominar a todo el mundo a través de la tecnología.

Dirigida por el director de sitcoms televisivos David Kerr, la cinta es justo lo que su elección supone, una serie de sketches ligados a una trama central donde las sumas de todos sus elementos intentan crear una cinta divertida, ágil, para morir de risa, pero donde en realidad tenemos una película esquemática, poco grácil y que no provoca jamás la carcajada, en gran parte por la personalidad de su protagonista y otro tanto por el torpe manejo de la historia que tiene el director.

 

 

Rowan Atkinson parece en esta ocasión olvidar los tics de Johnny para hacerlo parecer más a Mr. Bean, lo que no ayuda a que la cinta sea divertida, parece un error todo lo que se ve en pantalla, no importa que regrese con los mismos chistes simplones, el humor infantiloide y que como parodia de James Bond jamás alcance el nivel de lo hecho por Meyers en “Austin Powers”. A su lado tenemos a una Emma Thompson en uno de los peores papeles de su carrera y a una hermosa Olga Kurylenko que adorna bien sus escenas aunque no haga otra cosa.

Johnny English” busca su gracia en el choque entre la tecnología y la incapacidad que muestra el personaje principal con ella, desde el uso de teléfonos inteligentes a realidad virtual, intentando establecer que nada eso sirve si no se tienen los valores que enaltecen a la sociedad, al ser humano, pero de una forma tan aletargada y desangelada que aburre más que provocar risa o reflexión.

Johnny English” es la muestra fehaciente de que cuando algo no debe ser hecho para el cine se debería seguir la lógica y no hacerlo, quizá a los fans (asumiendo hay fans del señor) Atkinson les pueda agradar, pero en términos generales aburriría hasta a los de risa fácil.

-Critica de Irving Torres Yllán-

 

 

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