Colette… sobre el fin de la inocencia y otras historias

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La función de las películas basadas en la vida de alguien tienen una función muy sencilla: mostrarnos precisamente esa vida, o al menos una parte de ella, de manera interesante, que nos mantenga interesados todo el tiempo en lo que estamos viendo, y si la persona elegida, es nada mas y nada menos que Sidonie-Gabrielle Colette, una de las escritoras de novela erótica mas reconocidas en Francia, y posiblemente de todo el siglo XX, es algo que no suena para nada complicado.

Conocemos a Colette (Keira Knightley) cuando es apenas una adolescente, viviendo en Borgoña y siendo cortejada por el famoso escritor y empresario Willy (Dominic West), brindándose entre ellos esa contraparte de ratón de campo y rata de ciudad. Al poco tiempo se casan y se van a vivir a Paris, donde Willy es el jefe de una editorial conocida como “La Fabrica”, donde un grupo de trabajadores escriben obras de ficción a destajo, que mas adelante serán publicadas a nombre de su jefe. Pero pronto el dinero comienza a escasear y con ello, el talento de los escritores, y es entonces cuando Colette comienza a adaptar vivencias suyas de juventud en novelas de corte semi-erotico, que mas adelante son conocidas como “Las Aventuras de Claudine”, convirtiendo así a su esposo en un enorme éxito de la noche a la mañana.

Hasta ahí, estamos en una historia que hemos visto una y mil veces, el de la escritora talentosa que encuentra su estilo y voz, solamente para ser silenciada, pero donde realmente “comienza” la historia, es cuando sus gustos sexuales empiezan a cambiar y tiene un amorío con una heredera americana, y mas adelante con “Missy”, una chica miembro de la nobleza que poco hace por ocultar su homosexualidad y acostumbra pasearse por todos lados vestida como hombre (que para aquellas épocas, era algo terriblemente escandaloso) eventos que solo ayudan a que cada vez este mas decidida a no dejarse mangonear por su marido y a aprender a reclamar lo que por derecho es suyo.

 

 

Para estas alturas, esperaría yo ver una historia plagada con la pasión y deseo de nuestra heroína, y no estricta o necesariamente en un sentido sexual, si no en cuanto a lo que la vida tiene para ofrecerle, y es ahí el hoyo en el que la cinta cae, pues ninguna de sus relaciones termina de parecer completamente significativa. Bien podría decir que Dominic West tiene parte de los mejores momentos de esta con su gigantesco bigote, pero, aunado a los peros que le acabo de poner a la película, es donde el corazón que Keira le imprime a su personaje, lo que hace que esto se puede sentir aun mas decepcionante, pues se siente un tanto desperdiciada.

Lo que me termina llevando a la conclusión de que el director, Wash Westmoreland, nunca supo realmente por que camino iba a llevar la historia… si como una picante historia de una chica sexualmente activa y despierta, si era una historia con toques feministas sobre una mujer oprimida, un retrato moderno sobre genero y fluidez de identidad sexual… y lamentablemente esa duda se nota.

La historia de Colette es buena e interesante, no nos equivoquemos ahí, el problema aquí es la manera en que esta contada… Y siendo la historia de una mujer que “encendió” Paris, a su historia le falto un poco de chispa.

 

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