Review de “Aladdin”… el viaje a un nuevo y real “mundo ideal”

Hace 27 años, Disney lanzaba lo que seria “el jamón” de un sándwich de fabulosas películas animadas (“La Bella y la Bestia”, “Aladdin” y “El Rey León”) unos de los éxitos comerciales mas grandes la compañía, y siendo Aladdin el que nos interesa, se convertía en el sexto cuento clásico (“Aladino y la lámpara maravillosa”, parte de “Las Mil y Una Noches, no, no la canción de Flans) en ser adaptado.

Ahora, ha llegado el momento en que la compañía del ratón ha decidido volver a explotar su catalogo, tocando su turno a esta Arabica historia de un chico de las calles de Agrabah, que, en un giro del destino, encuentra una lampara mágica que cambia su vida por completo. Dentro de este “re-hacer” de títulos de Disney, hemos encontrado un par de adaptaciones desafortunadas, mas específicamente “La Bella y La Bestia” y “Dumbo”, razón por la cual tuve mucho miedo cuando anunciaron que esta también seria adaptada, pero una vez que la vi, puedo decir alegremente, que la película es todo un logro, y que le imprime nueva vida a la tan querida historia que conocemos.

Aladdin (Mena Massoud) es un chico bueno (un diamante en bruto), obligado a robar para sobrevivir desde la muerte de sus padres, y teniendo como única compañía, a un pequeño mono de nombre Abú. Un día, mientras recorre la ciudad, se topa por casualidad a la princesa Jasmine (Naomi Scott), de la cual se enamora, a pesar de que sus diferencias sociales hacen de esa relación algo completamente imposible. Mientras tanto, el malvado Visir del reino, Jafar (Marwan Kenzari), esta buscando obtener un artilugio mágico de la Cueva de las Maravillas, una lampara mágica en la cual habita un genio capaz de concederte cualquier deseo… ¿el problema? No cualquiera puede entrar a la cueva, por lo que utilizará a Aladdin para conseguirla, pero… el terminará siendo el amo del Genio (interpretado por Will Smith, y de una alfombra voladora también), y con sus deseos, finalmente podrá resolver todos sus problemas para casarse con Jasmine… o al menos eso el cree.

Esta nueva versión se presta mucho mas para conocer la manera en que vive Aladdin el día a día en Agrabah, en obviamente un entorno mucho mas realista y mágico. Es mucho mas fácil sentir empatia con la frustración que invade a Aladdin cuando comienza a tener una crisis de identidad y de fidelidad a si mismo, cuando no sabe si debe continuar siendo el mismo, o adoptar al cien por ciento la identidad del “Principe Alí”, se ha perdido entre lo que es, y lo que cree que debe ser para obtener lo que desea.

¿Qué se le añade a la cinta? Pues el ya típico discurso feminista para dar mas fuerza a la personalidad de las mujeres, en este caso de Jasmine (no tengo nada en contra, solo la manera de hacerlo se siente un tanto forzada, como de “tenemos que meter esto aquí”, en lugar de, solo hacerla un tanto mas fuerte), donde sus motivaciones es el no querer verse forzada a escoger un marido por el hecho de tener que encontrar un nuevo Sultan, posición que ella se siente en derecho y en capacidad de ejercer (cosa que si funciona), pero, la verdad es que esta nueva motivación, nos regala una muy buena nueva canción llamada “Speechless”, que seguramente tendrá su buen momento de fama dentro de los musicales Disney, pues alude al enojo que la princesa tiene por que todos le dicen que “calladita se ve mas bonita” y la frustración que eso le provoca, ella necesita una voz que sea escuchada.

A Guy Ritchie le cae muy bien este cambio de aires, a pesar de que se nota a leguas que no es su zona de comfort al estar detrás de la cámara, pero el director logra empalmar muy bien la diversión de la cinta original, con el realismo necesario para esta nueva ola de adaptaciones, logrando que ninguno de los personajes se sienta fuera de lugar o sobrado, incluso, incluyendo a nuevo personaje de Dalia (Nasim Pedrad), la ayudante de Jasmine, que resulta ser bastante simpática.

La parte a la que todos le temían mas, era a la adaptación del nuevo Genio, que ahora corre a cargo de Will Smith, y quien no necesita en ningún momento forzarse o intentar imitar a Robin Williams, si no que con su simple carisma natural (y si, mucho CGI) logra convertirse en este loco y mágico personaje que siempre hemos adorado, volviéndolo totalmente suyo, eso si, agregando destellos de rap a sus canciones, los cuales nunca se sienten inoportunos.

En verdad, todos los elementos esenciales de la historia están presentes, y hacen de esta una gran adaptación que no tiene el menor desperdicio, es un viaje en alfombra voladora que nos lleva a buen destino, y que tiene potencial, para convertirse en una de las mas queridas por el publico.

PD: a partir de esta película, intentare nunca hablar de mermeladas en publico.

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