Review de “El Muñeco Diabólico”… ¡Hey Chucky! ¡Bienvenido a 2019!

Juguetes asesinos siempre me parecerá una de las premisas mas extrañas y atractivas dentro del cine, digo, algo que está diseñado para hacer pasar un buen rato termina aterrorizándote, sin embargo, la saga de Chucky, desde su primera entrega y hasta “El Culto de Chucky” ha probado ser, al menos con su publico, una apuesta segura, aún ya teniendo mas estatus de “cintas de culto” que por tener buenas ideas para su desarrollo (al menos “Bride Of Chucky” y “Seed Of Chucky”si perdieron totalmente el rumbo) por lo que no es raro que la gente detrás del proyecto optara por darle nueva vida a la historia, alejándose totalmente de la historia original (sin su creador Don Mancini, quien continuará la línea principal en una serie próxima a estrenarse), y que, me parece que como punto a su favor, se permite un punto extra a su favor… no se toma tan en serio a si misma como producto, lo cual le da una flexibilidad cinematográfica mucho mas positiva (ojo, no significando ni intentando decir que sea mejor o peor, solo es un punto a favor) de la original.

Dirigida por Lars Klevberg y escrita por Tyler Burton Smith origen de Chucky ahora es totalmente diferente (¿aún creemos que las nuevas generaciones de espectadores se creerían mucho el ritual voodoo para transferir el alma de un asesino a un muñeco?). En la fabrica de la monstruosa empresa comercializadora Kaslan en Vietnam, donde se fabrican los “Buddi” (acá no son los “Good Guys”) las condiciones de trabajo son infrahumanas, por lo que un programador, molesto con el trato casi de esclavitud que recibe, retira los filtros de seguridad a uno de los muñecos justo antes de que sea enviado a tiendas, permitiéndole desde aprender malas palabras, hasta permitirle ejecutar actos violentos, y tal vez eso en teoría pueda sonar como una premisa medio tonta (si, todos nos acordamos del capitulo de Los Simpsons con el muñeco de Krusty y Homero), pero… ya vivimos en un mundo rodeado de tecnología que nos permite controlar casi todo desde un dispositivo, ¿es en verdad tan descabellado pensar, que podría pasar si una de estas piezas con Inteligencia Artificial, que ya puede moverse, aprender y actuar por si mismo, además de controlar gran parte del ambiente de nuestra casa, no tuviera cierto tipo de protocolos y restricciones de seguridad?

En esta ocasión, Chucky (Mark Hamill) llega a manos de Andy (Gabriel Bateman) por que su mamá, Karen (Aubrey Plaza) ve que le cuesta trabajo hacer nuevos amigos desde que se cambiaron de casa, pero él no está realmente interesado, pues los “Buddi” son juguetes para niños pequeños, además de estar roto y no funciona completamente bien (además, el “Buddi 2” esta por salir y ¿quién quiere tecnología que esta por quedar obsoleta?) pero el pequeño muñeco parece hacer un gran esfuerzo por ganarse la amistad de Andy por lo que pronto se vuelven inseparables, y hasta le permite hacer un par de nuevos amigos en su edificio, Pug (Ty Consiglio) y Falyn (Beatrice Kitsos) gracias a su capacidad de repetir malas palabras.

Quisiera llamarla película de terror, pero hay cosas que me evitan pensar en ella de esa manera, y me parece mas una “pesadilla tecnófoba con tintes gore y un tanto de comedia” (cosa que pudiera parecer mala, pero créanme que en verdad funciona) y lo mas interesante es como se va construyendo poco a poco la personalidad asesina de Chucky, pues ahora no tiene el espíritu de un asesino adentro, si no que su trabajo, al ser propiedad de Andy, es hacerlo feliz, aquí es donde puede venir un poco lo tétrico, no del muñeco, si no de nosotros, pues Chucky observa a Andy y a sus amigos mientras ven “Texas Chainsaw Massacre 2” y mueren de risa cada vez que alguien es destripado, por lo que va a la cocina y toma un cuchillo dispuesto a hacerle lo mismo a Ty, pues vio la felicidad que eso le causo… ¿ y no nos preocupa la forma en que hemos normalizado la violencia en nuestras vidas, por muy de ficción que sea? Ademas, a mi me dejo una sensación rara, pues llega un momento en que hasta te puedes sentir mal por Chucky, pues finalmente, solo esta poniendo en practica las cosas que ha ido aprendiendo… ¿es realmente un villano? ¿ o simple “victima” de una grupo de sucesos que se fueron dando?

Chucky querrá evitar a toda costa que algo haga infeliz o lastime a Andy, que es donde los cadáveres comienzan a apilarse, al punto de querer ser el “único” amigo que este tenga, y a quien lamentablemente, al pobre Andy, nadie le que sobre las intenciones homicidas de su muñeco.

Otra manera en que esta cinta prueba estar influenciada por la época, es el acercamiento a ver la mente atormentada de un grupo de niños, la unión que esto les provoca entre ellos, y como, al no tomarlos en serio, mas adelante son los adultos quienes terminan pagando por ello, muy al estilo de “IT” y “Stranger Things”.

“El Muñeco Diabólico” se convierte en uno de esos pocos remakes de terror que logran el tener alma propia para estar bien cargados de cierta inspiración, lo que le permite funcionar dentro de su propio universo, que con uno que otro buen susto, también se da permiso tener momentos chistosos que logran cortar de manera efectiva la tensión, pero sin llegar a sentirse ridículos en ningun momento, la vuelve realmente entretenida, lo que termina siendo raro pero efectivo con este tipo de terror.

Mark Hamill tenia la complicada misión de ir en contra de un legado enorme que logro Bard Dourif en esta franquicia dando voz al Chucky original, pero siendo esta versión tan significativamente distinta, el tono mas “juguetón e infantil” que Hamill le imprime, en comparación de esa voz venenosa y misógina burla del de Dourif, le da una identidad propia, y funciona para el estilo de personaje que se nos presenta en esta ocasión. Aderezado todo esto con el gran trabajo de la gente encargada de dar vida al muñeco así como su combinación con CGI, lo que le da momentos de inquietante realismo, sumando la música tétrica que acompaña las escenas (los reto a no tener metida en la cabeza “Buddi Song” cuando salgan de la sala).

El gore de la cinta no se guarda nada, se vuelva una película efectiva por propio derecho, y si bien, no tiene que encantar a todo mundo (hay quien por que simplemente no se parece al original la van a odiar sin importar nada), pero este Chucky y su nueva época de violencia tienen una gran inspiración de películas como Troma (ya lo verán en el chiste continuo sobre cierto pedazo de cadáver) y si se nos van a regalar otra entrega de este Chucky, si, yo si la quiero.

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