Review de “Midsommar”… Bienvenido a las festividades

Después tener a su cargo la dirección de dos películas, Ari Aster nos ha dejado muy claro que sabe como crear una atmósfera de terror sofocante y paralizante de una manera increíblemente profunda. A través de una narrativa aterradora, mezclada con una vulnerabilidad ancestral que nos recuerda que no nos toca escoger a nuestra familia, su tétrico debut con “Hereditary”, ya comenzaba a explicarnos el camino que recorreríamos en sus próximos proyectos. En aquel momento nos enfrentábamos a una mitología demoniaca, imágenes increíblemente gráficas y a  modelos miniatura, que sin estar conscientes de ello, helaban la sangre, cuando, al inicio de la historia, cualquiera podría sentir que se enfrentaba a nada mas que un extraño drama familiar.

Cargado con esa sensación de quedarnos sin aliento, “Midsommar”, nos presenta un aterrador y apocalíptico sacramento que se siente perdido en medio de una relación sentimental que, a pesar de ser negado, esta cerca de su fin. En esta ocasión no nos encontramos dentro de mansiones oscuras y abandonadas, plagada de monstruos y pesadillas en cada esquina… no, ahora tendremos enormes y verdes campos soleados, rodeados de hermosos bosques, pero que sin lugar a dudas, nos envuelve en una terrible sensación de agorafobia causado por un pequeño pueblo sueco con una vibra de culto enfermo. Si, aún en la libertad de un campo abierto, podrás sentir la presión en el pecho que solo puede brindarte la falta de oxígeno y desesperación de sentirte inminentemente atrapado. Coreografías que recuerdan a los bailes de un aquelarre sumadas a las composiciones atmosféricas, te hacen sentir que no tienes otra opción mas que quedarte sentado, sin importar el tipo de sufrimiento que te hagan sentir (sensación que no me digan no sintieron precisamente con Hereditary)… como una combinación entre “Mother”! y “Dogville” con una pizca de “The Wicker Man”.

¿Imaginarías que podría haber una cinta de terror que en algún momento te hiciera pedir que, por favor, llegara la noche? Una remota villa sueca, probablemente cercana a Hälsingland, con habitantes humildemente vestidos de Hårga, que no están acostumbrados a los comportamientos extranjeros, esos que no respeta las cosas a pesar de ser ajenas, que muy envueltos un notorio privilegio de la raza blanca (al no tener cerca otras) y un muy marcado matriarcado, quienes dan la impresión de simplemente querer celebrar la llegada del verano de una manera festiva y divertida, pero cuyos rituales poco a poco comienzan a volverse mas y mas bizarros, son las primeras impresiones que obtenemos de este temible lugar, atrapado en una pesadilla cósmica que azota la mayor parte del tiempo con los rayos del sol a sus habitantes.

Florence Pugh interpreta a Dani, una chica agobiada y profundamente marcada por la tragedia de algo terrible que sucedió en su vida ocasionado por su hermana bipolar, brinda una desgarradora actuación, de la cual les prometo la seguirán escuchando gritar una vez que termine la película y estén comodamente acostados durmiendo. Ella se embarca en esta escandinava aventura acompañada de su novio Christian (Jack Reynor) y los amigos de este, Josh (Wlliam Jackson Harper), Mark (Will Poulter) y Pelle (Vilhelm Blomberg, quien organiza el viaje, pues es originario de este pueblo),  primero a manera de una extraña no realmente bienvenida, para después irse convirtiendo en una especie de “manzana de la discordia”, no solo con los chicos, si no con los pobladores.

Una vez dentro de las festividades no hay escape… vestimentas nórdicas que harían pensar normalmente en una pureza virginal, casas comunales que solo se ocupan para dormir, templos triangulares y comidas masivas ritualistas, te mantiene prisionero, a pesar de que sabes que nada bueno saldrá de esto. El “flower power” se convierte en un sádico festival, donde ni siquiera tienes la intención de escapar, por mas que lo desearás, sin importar si eres uno de los personajes o parte de la audiencia.

Una cinta que definitivamente no es para todo publico, debido a la sobrecarga sensorial que maneja y que podría molestar a varios no acostumbrados a este tipo de cine que me gusta llamar “terrorismo psicológico” en lugar de mero terror, pero del que nadie, sin importar si se sienten atraídos o no por la narrativa, podrá quedar ajeno a este.

Y los hombres, aprenderemos al final, que debemos definitivamente ser mas considerados en nuestras maneras con nuestras parejas… ya que esa terapéutica búsqueda por la libertad, podría dejarnos en situaciones… algo complicadas.

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