Review de “Ad Astra”… tan profunda como el universo, tan espesa como una estrella de neutrones

Sombría, emocionante, lenta, abstracta y a unos pasos de ser sublime, este fin de semana se estrena la nueva cinta de ficción “Ad Astra” del director James Gray. Nuestra primera imagen es la de un hombre, Roy McBride (Brad Pitt), a miles de kilómetros de distancia sobre la tierra, sobre la Antena Espacial Internacional, un espectáculo al que solo aquellos entrenados para conocer el cielo podrán disfrutar, escenario que pronto termina cuando una serie de explosiones, resultado de tormentas eléctricas, lo hacen caer sin remedio… la muerte parecería irremediable.

Gracias a su paracaídas, y a su capacidad de mantenerse en calma sin importar lo complicado de la situación, Roy sobrevive. Nadie puede negar que es hijo de su padre, el valiente Clifford McBride (Tommy Lee Jones), legendario explorador espacial, primer hombre en llegar a Neptuno, lugar donde se le dio por desaparecido. Roy lo cree muerto desde hace años, pero ahora la NASA sugiere que Clifford esta vivo, y que el podría ser quien este detrás de las explosiones que amenazan no solo a la Tierra, si no al sistema solar completo. Un giro irónico el que el hombre que le dio las herramientas para ser un superviviente, sea ahora quien pone en peligro su existencia completa.

Muy al estilo de un detective de novela Noir combinado con un filosofo Zen, Roy nos narra en voice-over cada una de las sensaciones que lo recorren, su ética de trabajo, su amor por el espacio, siendo este resultado, aunque el no lo diga nunca, que el abandono de su padre sea lo que lo mantiene totalmente alienado de la humanidad entera (bien explicado por la manera en que termina con su mujer, interpretada por Liv Tyler en un papel bastante minúsculo). Somos innegablemente lo que nuestros padres han hecho de nosotros.

Los superiores de Roy deciden utilizarlo en contra de su padre para intentar localizar su paradero y así poder detenerlo, lo que lo llevará de la Tierra a la Luna, la cual ahora ya es una colonia internacional, y de ahí a Marte, el único lugar que aun tiene una localización segura donde se puede mandar un mensaje a un lugar tan lejano como Neptuno… pero como las cosas nunca suelen ser sencillas, estas lo llevarán a un lugar tan lejano, como solo su padre ha podido llegar, embarcándose así en un viaje, mas que en el espacio profundo, en uno psicológico.

El mundo ficticio de Ad Astra, emerge poco a poco con distintos contrastes, nunca tomando una forma determinada, pero si con vida propia, al tratarse de un mundo, si, el nuestro, pero en un futuro que aun nos es desconocido.

Es tan devastador como ridículo (de una manera sci-fi, vaya) que el hombre que necesita salvar al universo, tenga que viajar casi al limite de este para reencontrarse con su padre, quien lo abandono años atrás, convirtiendo así este viaje por el espacio, en mas un momento de interiorización e intento de auto-conocimiento para superar los “daddy issues”.

Ad Astra se sustenta mas en la parte de la historia “que no te cuenta”, aquella que tu debes explorar e intentar comprender, perfecta para aquellos a los que les gusta echar coco cuando van al cine, y un dolor insoportable para aquellos que prefieren apagar el cerebro.

Una cinta nada sencilla, creada para publico especializado, paciente, que no tiene prisas por llegar al desenlace de la historia… que le gusta masticar todos y cada uno de los argumentos antes de terminar de comerse este tan “espacial” platillo.

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