Review de “Rambo: Last Blood”… no te metas con Juanito Rambo

Rambo vive tranquilamente en un rancho en Arizona, cuidando a su sobrina Gabrielle (Yvette Monreal, y si, de la nada nos enteramos que John tenia una hermana llamada Helga) y a una mujer mexicana (Adriana Barraza) quien hace las veces de abuela, y se dedica a entrenar caballos, decir dos o tres palabras en español y cavar túneles debajo de su casa.

De pronto, su sobrina, que siempre ha sido claro ejemplo de la niña obediente y bien portada, decide que quiere saber quien era su padre, a quien le han ayudado a localizar y que sabe vive en México. Desafiando los deseos de su tío, ella cruza la frontera, simplemente para decepcionarse del hombre que encuentra, obviamente, como buena adolescente, una salida nocturna es la manera de desahogarse… ¡pero vamos! ¡Es México! Y obviamente, con solo un día aqui, la secuestran, drogan y prostituyen, dando pie así a que Rambo deba liberar a la bestia que tantos años ha querido ocultar, tira su bote de pastillas “anti matar mexicanos”, y así ningún capo podrá salvarse.

El arco narrativo de Rambo siempre ha sido algo particular dentro del cine de de acción, comenzando desde su estilo cuasi setentero sobre la manera en que los veteranos de Vietnam se sentían alejados de la sociedad a la que regresaban, y ahí estamos hablando de “First Blood”, la primera cinta, que en 1982 ni siquiera llevaba inicialmente el nombre de Rambo en el titulo, ya que Stallone, al ver el producto terminado, pidió que la mayor parte de sus escenas fueran cortadas, ya que la historia no le hacia sentido y prefirió que esta fuera contada por los demás actores, cosa que además, redujo su tiempo de duración, que originalmente era de casi 3 horas, evento que sentó un precedente en la duración de las cintas de acción de ahí en adelante.

 La figura de Rambo como héroe de acción se establece realmente hasta “Rambo II”, donde es mandado a una misión de regreso a Vietnam para rescatar a unos prisioneros de guerra, dándole así a E.U. la oportunidad de “ganar” una guerra que realmente ha sido uno de los mayores desastres de su época, para después verlo volver en Rambo III, donde debe viajar a Afganistan para pelear con los sovieticos (con dedicatoria al Jihad y los Talibanes, en aquel momento, peleando junto a los intereses gringos obviamente).

Rambo siempre ha  representado al soldado que no puede salir de la guerra, ese que  vive eternamente en conflicto patriótico, y es ahí donde “Last Blood” se siente muy distinta, pues atrás queda el conflicto bélico, la guerra que lo envolvía, y se convierte mas en una especie de “Dog Day Afternoon”, un conflicto interno done John intenta vivir en paz, pero sus propios traumas no lo dejan, así que vive cada día intentando dejar atrás a la bestia sanguinaria que solía ser, para vivir cuidando a su familia, pero al momento de la acción, esta nueva entrega se parece mas a la cuarta parte “John Rambo” (2008) donde se centraron mas en crear escenarios un tanto mas gore, dejando de solamente “matar” a sus enemigos, para empezar a mutilarlos y hacer de ellos un ejemplo.

Rambo ha dejado de ser una batalla geopolítica para convertirse en una existencial, en esta ocasión, en contra de un grupo de “bad hombres” mexicanos, que se dedican a secuestrar mujeres en la frontera para prostituirlas. Un septuagenario imparable con el que no te gustaría toparte en las condiciones incorrectas. Atrás quedo el Boina Verde, veterano de Vietnam, y ahora tenemos al ranchero lleno de músculos y cejas operadas, que hará hasta lo imposible para lograr venganza.

No por eso diría yo que esta nueva entrega es para nada mala o aburrida, si se sale totalmente de lo que estábamos acostumbrados, rompiendo totalmente al personaje, y si la película se hubiera llamado “La Venganza el Tío del Rancho” o algo así, no habría algo que realmente lo ligara a la historia anterior y podría verse como un producto aparte, pero es bastante entretenida para todos aquellos que gustan del genero de acción, mientras mas sangriento mejor, ahí si no decepciona nada.

Masacre, tripas y mucha sangre, donde cada villano parece tener que ser asesinado diez veces, son el componente principal de la historia, pero vamos… ¿alguien realmente entraría a esta película esperando ver algo mas artístico?

Una película creada por una mente enferma y sedienta de sangre, o sea… ¡IMPERDIBLE!

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