Review de “Los Muertos No Mueren”… Preocúpate, prepárate… esto va a acabar mal

Jim Jarmusch es un cineasta bastante particular, con un estilo cinematográfico único y especial, y si un día le agarras cariño, te darás cuenta que es fácil pensar que no existe una película “mala” de el, simplemente varia en “que tan buena es” en relación con el resto, y su nueva cinta “Los Muertos No Mueren”, si bien no es lo mejor que nos ha entregado, creo que se define de una manera muy particular al ser una comedia, algo que no pensé verle nunca.

En el universo de esta película, el mundo esta sufriendo extraños cambios, el deshielo polar ha alterado la rotación de la Tierra, sacándola de su eje, los animales se comportan de maneras muy extrañas, y tanto los relojes como los celulares han dejado de funcionar… ¡aah si! Y también los muertos caminan de nuevo sobre la tierra. Nuestros personajes principales, el jefe de policía de Centerville, Cliff Robertson (Bill Murray) espera que todo se resuelva, o que los zombies regresen por si mismos a sus entierros, mientras que su sub-alterno, el oficial Ronnie Petersen (Adam Driver) esta seguro que todo terminará de mala manera (lo deja muy claro ya que lo repite varias veces durante la cinta) y su compañera, la oficial Minerva Morrison (Chloe Sevigny) se altera cada vez con lo ocurrido.  

El resto de los habitantes del pueblo tienen distintos modos de responder a la crisis, el granjero Frank Miller (Steve Buscemi), aparte acusar al Ermitaño Bob de robar sus gallinas (las que ya establecimos se compartan extraño, al igual que sus vacas), decide atrincherarse en su casa. Hank Thompson (Danny Glover) se encierra en su ferretería junto a Bobby Wiggins (Caleb Landry Jones), dueño de la gasolinera y tienda de revistas y memorabilia, pues ahí tendrían herramientas a la mano. Mucho mas preparada para manejar una crisis de este tipo, tenemos a la encargada de los casa funeraria y recién llegada al pueblo, Zelda Winston (Tilda Swinton), acostumbrada a los muertos e increíblemente diestra con la espada, camina tranquilamente por las calles, eliminándolos sin problema alguno… y el Ermitaño Bob, pues… sigue siendo el Ermitaño Bob.

Cada actor esta increíblemente bien pensado para su papel, Adam Driver como el enorme y amable policía que se emociona con la idea de romperle la cabeza a sus “ex vecinos”, Tilda, con esa impresionante palidez, el cabello largo y lacio, con mirada de acero y rasgos como de elfo, mas allá de cualquier nacionalidad y/o genero, y Murray, actuando como si fuera el papá de todos, nervioso por dentro debido a lo que están viviendo, pero teniendo que actuar como si no pasara nada, para intentar mantenerlos tranquilos.

Como ya es una característica de Jim, casi siempre acompañado de su fotógrafo Frederick Elmes, escenas que en cualquier otra cinta podrían ser nada mas que meros fondos, acá cobran una especial belleza, especialmente aquellas donde los protagonistas circulan de noche a través de zonas residenciales, rodeados de zombies, o aun mas extraño, pero no menos estético, el vidrio frontal de una tienda, con los rostros de los muertos, con expresiones salvajes, pegados a este.

¿Cómo describiría la experiencia de esta cinta? Me lo imagino como si me pusiera a ver al mejor chef del mundo cocinar un sándwich de jamón con queso… es un plato con el que no se puede hacer mucho, hay poco espacio para “descubrir el hilo negro”, pero ¿cada cuanto tienes la oportunidad de ver a alguien con esa cantidad de talento cortar perfectamente los ingredientes, darle el tiempo perfecto al pan para el tostado perfecto? Como si al director le hubiera divertido mucho ocuparse de un guion que realmente no le exige mucho, pero con el que se divirtió mucho haciéndolo, como si le tocara hacer una versión “live action” de las caricaturas de los Loony Tunes en la que los personajes estuvieran conscientes de que están dentro de una caricatura (y verlos romper la cuarta pared a cada rato es una delicia) así que Jarmusch se permite burlarse de un genero que se nota que ama, mientras que nos regala un producto de gran calidad.

Metáfora tras metáfora de miedos reales, tanto mundiales como de los gringos, nos toca ver una versión del calentamiento global, donde como, muy al estilo del actual gobierno estadounidense, hay políticos que se atrever a decir que el deshielo esta teniendo “efectos positivos” y que no es para nada malo para el mundo. Centerville parece uno de esos pacíficos pueblos donde todos son amigos y se tienden la mano, mientras que todos están en negación de que los hechos recientes estén amenazando su propia existencia hasta que obviamente es demasiado tarde y la paranoia y desesperación se apoderan de ellos. Y para no dejar uno de los temas recurrentes desde hace muchos años, el racismo, incluida la gorra del granjero Miller que dice “hagamos a America Blanca una vez mas”, pero que teme ofender a su vecino Hank al pedir un “café negro” (y por cierto, el primer zombie que lo ataca… es negro)

“Los Muertos no Mueren” es una comedia si, pero hay que tomar en cuenta que es una comedia de Jarmusch, que es todo menos convencional, por lo que tal vez su estilo sea uno no muy sencillo para todo publico, esta es para invitar a la meditación sobre los verdaderos problemas globales que actualmente sufrimos y a lo mucho que estamos tardando en realmente actuar para solucionarlos.

Una comedia que todos deberían ver, pero que lamentablemente, no todos apreciarían a plenitud.

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