Review de “Secretos de Estado”… el “derecho” a mentir de los gobiernos

No es ninguna ciencia el entender por que “Secretos de Estado”, llego a convertirse en película. La historia nos presenta a Katherine Gun (Keira Knightley), quien, por no tener la conciencia intranquila al enterarse de un sucio secreto gubernamental, donde Estados Unidos utiliza al gobierno ingles para presionar a la ONU de que apruebe la guerra en Irak, se convirtió en informante, moviendo los cimientos de los gobiernos de dos países, con la intención de detener la invasión, cosa que no ocurrió. Dicha guerra duro cuatro años y se estima que hubieron mas de un millón de personas fallecidas, incluyendo miles de soldados. Gun supo todo esto gracias a un comunicado que obtuvo en su trabajo como traductora en la Agencia de Inteligencia Inglesa y que compartiría con la prensa, ya que ella en ningún momento (una vez mas, gracias a lo que sabia gracias a su trabajo) creyó que el argumento de las armas de destrucción masiva fuera real, siendo mas una excusa para derrocar a Saddam Hussein.

Katherine fue acusada y sometida a juicio en 2004 por haber violado la “Ley de Secretos Oficiales” y… si no sabes como termino la historia para ella, podrías buscarlo en internet, o entrar a la ver la película para descubrir como se desenvolvió todo este oscuro momento originalmente documentado en el libro escrito por Marcia y Thomas Mitchel, donde, para nadie es secreto, los gobiernos siempre suelen jugar con reglas que les convienen a ellos.

Con toda la intención de agregar dramatismo a la película, Gun es toda una creyente de la deshonestidad inherente de los políticos, de esas que mientras ve a Tony Blair (ex-primer ministro de Inglaterra) hablar en una entrevista sobre las posibilidades de ir a la guerra, esta se la pasa gritando que su posición como político no le da derecho a mentirle al pueblo… ya saben, super apasionada.

El viaje que el comunicado lleva a cabo una vez que es entregado a los medios es largo, pues obviamente, una acusación como esa, y mas siendo un secreto de estado que sin problemas lleva a la cárcel a quien lo tenga en su poder, tiene que ser super verificado para comprobar su autenticidad, todo esto llevado a cabo por los periodistas de “The Observer”, donde muchos creen que probablemente sea falso, pero que es demasiado buena historia como para dejarla pasar quedando en manos de periodistas, interpretados por Matthew Goode, Matt Smith y Rhys Ifans, quienes harán todo lo posible por hacer publica esta información.

Lo peor que le sucede a Gun, no es la acusación como tal, si no el acoso que sufre por parte del gobierno durante el año que tardan en acusarla, siguiéndola a todos lados, vigilándola, y amenazando con exiliar a su esposo Yasar, quien es un Iraki Kurdo que ha solicitado la nacionalidad inglesa tras escapar de los conflictos de su país. Su abogado, es interpretado maravillosamente (no podía ser de otra manera) por Ralph Fiennes, quien también, fieramente, quiere exponer la verdad.

“Secretos de Estado” es recomendable para todos aquellos a quienes gustan los dramas políticos y conocer un poco la historia detrás de la historia.

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