Review de “Judy”… la gran sombra que proyectaba el arcoiris

Hablar de la historia de Judy Garland es contar la historia de Hollywood… una chica que creció frente a las cámaras, a la vista de todos mientras que la presión de la fama la consumía, llevándola a una inminente tragedia. Ya sea que escuchemos una de sus increíbles canciones, o pensemos en ella con cualquier referencia de “El Mago de Oz”, Judy Garland siempre tendrá el poder de fascinar a cualquiera, y este biopic de Rupert Goold, no lleva a conocer sus últimos meses antes de perder la vida, cuando se enfrentaba a estudios que ya no querían contratarla, estar en bancarrota, la batalla legal por la custodia de sus hijos, y una serie de conciertos en Inglaterra, que irían desde enormes demostraciones de afecto por parte del publico, hasta noches donde el publica la sacaba del escenario con abucheos, debido a su elevado consumo de alcohol y drogas. Alejada totalmente de la percepción que la mayoría de la gente tiene sobre ella, la de la eterna niña dulce que canta “Over Somewhere The Rainbow”, aquí vemos a una diva herida, que nunca esta segura de si podrá dar su siguiente concierto.

Basada en la obra de Broadway “End Of The Rainbow” de Peter Quilter, Judy, interpretada por una magistral Renée Zellweger, intenta mantenerse a flote en Los Angeles y Londres. A pesar de que sobre el escenario lo entrega todo y es capaz de dar los mejores shows, tras bastidores es una mujer destruida, desesperada por encontrar un poco de paz. Teniendo que dejar atrás a sus dos hijos pequeños al cuidado de su ex marido (Rufus Sewell) para poder viajar a Inglaterra e intentar revivir su carrera como cantante, así como su reputación y fortuna. Pero sin importar si es Inglaterra o Estados Unidos, todo mundo siempre la ve como un producto explotable, donde nadie se detiene un momento a intentar comprender el trauma que ha vivido desde su niñez, rehusándose a verla como algo menos que una diva cuyos mejores años han quedado atrás, pero ninguno de ellos puede ver los flashbacks que se nos presentan, donde conocemos la tortura que fue su pasado.  

La interpretación de Zellweger es apabullante, aún mucho mas que la historia, la cual termina siendo un poco débil, pero que es lo que precisamente nos explica la gran actriz que es, pues nos regala una interpretación, donde a cada segundo, podemos sentir el dolor y la ansiedad de Garland, ya sea por el alcohol, las drogas, las multiples decepciones amorosas, la poca compresión que recibe, y una eterna sensación de nunca poder sentirse orgullosa de si misma. Es increíble que en ningún momento de la cinta lleguemos a notar que no estamos viendo a la verdadera Judy, y pasamos de estar, como ya lo decíamos, deprimidos por no poder verla encontrar un respiro, a impresionarnos con sus presentaciones, de las cuales solo podemos imaginar lo magistrales que deben haber sido.

Me parece que la vida de Judy Garland merecía mucho mas en cuanto a su historia, pues desde su primer par de años ya se dedicaba a cantar, y no paro hasta los 47, es indudable que tenían una increíble cantidad de momentos que habría sido fabuloso ver retratados en pantalla, y no simplemente enfocarse en aquellos donde su suerte estaba peor aunque todo eso, sea un terrible recordatorio de lo esclavizante y terrible que podían ser las vidas de los niños actores antes de que su trabajo estuviera regulado y vigilado. Y a pesar de eso, vale muchísimo la pena no perderse esta película, pues el trabajo de Renée es magistral, y la pone como seria contendiente a llevarse el Oscar como Mejor Actriz.

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