Review de “Buscando Justicia”… y sigue siendo un tema tan actual

“Buscando Justicia” (Just Mercy por su título en inglés) es un drama basado en una historia real donde conocemos a Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), un abogado activista que se dedica a intentar salvar a gente condenada a la pena capital, en una gran actuación de Jordan, donde auténticamente puedes verlo vibrar al intentar suprimir los traumas internos que le causa ver las injusticias que día a día viven estos hombres, lo cual se agradece con una película, de la cual, hemos visto la formula repetida una y otra vez en distintas situaciones; no que eso la convierta en un mal producto, simplemente ya conocemos la historia y su desarrollo. Nuestro protagonista logra transmitir el sentir de toda una raza que durante siglos, se ha visto minimizada en sus derechos, un grito desesperado de “¡ya no más!”.

El caso principal de la película es el de Walter McMillan, interpretado por Jammie Foxx; un hombre condenado a muerte tras ser acusado de asesinar a una chica blanca, a pesar de vivir a varios kilómetros de distancia, tener más de 17 testigos que aseguraron haber pasado el día con él y sólo tener en su contra el testimonio de un ex convicto de nombre Ralph Myers (Tim Blake Nelson), además de tener un jurado conformado por 11 hombres blancos… injusto ¿no?. Tras varios años en prisión, Stevenson intenta reabrir el caso para que McMillan tenga una nueva oportunidad de probar su inocencia cuando logra que Myers admita haber sido presionado para mentir en el juicio, donde el jefe de policía y el fiscal de distrito comienzan a ser exhibidos por la corrupción con la que mandan en la localidad.  

¿De qué pie podríamos decir cojea un poco la cinta? Que fuera de la actuación de Michael B. Jordan, la película no se permite mostrar el enojo y el sufrimiento real experimentado por los Áfrico-americanos y trata el tema un tanto como “sí, les pasa a ellos, pero también podría pasarle a cualquiera”, y pues se nota que no quieren “ofender” a su público blanco mostrando un poco de “enojo negro” por que entonces, “podría sentirse tendenciosa” para algunos. En lugar de mostrarnos ese coraje, esa sensación de nunca más permitir una injusticia, el hombre negro siempre debe quedar como “el justo”, “el noble”, el “bigger man” … mientras no dejamos de ver cualquier número de clichés en el modo de expresarse de “los hombres de color de barrio bajo”.

Tienes una cinta con un tema interesante, presentando la vida de alguien que vale la pena conocer lo que hizo, entonces nunca entenderé esa necesidad de creer que tienes que darle al publico ya todo masticado (si no es que digerido) con la intensión de que “entienda todo” … ¿es que acaso el racista entiende más las lecciones así? ¿acaso no es mejor dejar que la gente piense y analice un poco la situación para que sea cada uno, responsable del mensaje que recibe?  Ahora, convertir a algunos de los pobladores, que obviamente es normal que tengan raíces y pensamientos racistas, siendo del sur de USA, donde ese pensamiento se mantiene muy real, en villanos planos, sin intención, a los que solo les falta enrollarse el bigote mientras ríen estilo “muajaja”, permite que la gente se excuse detrás de un “¡yo no soy racista entonces, por que soy tan malo como el!”, convirtiendo ciertas conductas en permisibles. A veces las licencias dramáticas pierden un poco el punto hacia el que deberían enfocarse, intentando dar una formula demasiado conocida… ¿Dónde queda el riesgo?.

Lo que me provoca admiración, es el que se permita cuestionar cosas que normalmente no lo son, como el valor, a veces injusto de intentar mostrar el “¿es que acaso las vidas de los blancos valen mas que las de los negros?” “¿sufre también injusticias un pobre blanco?” “¿es un problema de condición o de raza?” (aquí tenemos una gran actuación de Tim Blake Nelson).

¿Lo más curioso de este caso? Todo esto ocurrió en Monroeville, Alabama, lugar de nacimiento de Harper Lee, escritor de “Matar a un Ruiseñor” (y lugar donde se lleva a cabo la obra), además de ser éste, un libro que habla precisamente de este tipo de injusticias. Michael B. Jordan adopta mucho el papel de Atticus Finch, con toda la presencia, idealismo, y necesidad de hacer el bien, tal y como Gregory Peck lo lograra en 1962. Los pequeños problemas presentados, son simplemente culpa de un no tan sólido guion.

“Buscando Justicia” es recomendable para todos aquellos fanáticos de los dramas legales (y las fans de Michael B. Jordan).

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