Review de “El Hombre Invisible”… El terror en la era del #MeToo (y si, funciona)

La nueva cinta del director Leigh Whanell, reboot de la clásica cinta de Universal, “El Hombre Invisible”, donde participaba Claude Rains en el papel principal, y que a su vez estaba basada en el libro de H.G. Wells de 1897, del mismo nombre, es muy distinta a esas anteriores encarnaciones de este clásico monstruo, tanto, que podría decirse que lo único que tienen en común, es la capacidad de volverse precisamente invisible del doctor, así como de su peligrosidad. Tomando eso como base, Whanell nos trae una historia muy actual sobre una relación de abuso, y una mujer aterrada que pelea con todo su ser para que la gente a su alrededor le crea… suena conocido y actual ¿no?

Si bien es imposible separar la cinta del movimiento tan actual del #MeToo, en ningún momento vemos alguna escena en especifico que haga alguna mención especial o denuncia, simplemente nos toca conocer a Cecilia Kass (Elizabeth Moss) , una mujer que hace todo lo posible por huir de una situación de abuso familiar, y quien encuentra a muy poca gente a su lado como apoyo, tanto así, que incluso aquellos que la apoyan, entre ellos su hermana Alice (Harriet Dyer) y su amigo James (Aldis Hodge) llegan a tener muchos problemas para poder tomar en serio la historia completa de Cecilia.

Y vamos, no es raro… ¿Quién creería ciegamente que alguien esta siendo acosada por su ex marido, quien se supone esta muerto, y quien ahora es invisible?

Después de lograr escapar de su casa, donde vive con su millonario marido Adrian (Oliver Jackson-Cohen), un científico especializado en óptica, Cecilia se queda a vivir en casa de su amigo James y su hija Sydney (Storm Reid), y aun en esa situación, vive aterrada de si quiera pensar en poner un pie afuera de la casa. Pero cuando Cecilia se entera que Adrian ha muerto, supuestamente por suicidio, poco a poco llega la libertad… misma que dura poco. Cosas extrañas comienzan a suceder, una fuerza invisible y misteriosa persigue a Cecilia, convirtiendo su vida en un infierno.

 ¿Acaso podría ser el fantasma de Adrian? Cecilia no lo cree… para ella, su ex pareja fingió su muerte e hizo uso de sus conocimientos científicos para volverse invisible. Y si, tal vez la explicación tan exacta y apurada de nuestra protagonista pudiera parecer un error dentro de la historia, una acusación alocada, pero totalmente correcta, y que tiene que ver mucho con la narrativa que se construye dentro del guion… es la historia de una mujer que simplemente quiere que la gente le crea acerca de la situación de peligro en la que se encuentra, cosa que no parece ser nada fácil.

Esta de mas decir que la actuación de Elizabeth Moss s nada menos que fabulosa, y me parece que en la actualidad no hay mejor actriz que pueda interpretar el rol de una mujer que a atravesado el infierno y regresado, y “El Hombre Invisible” no es la excepción, brindándonos un papel crudo, expuesto, físico, tenso y fiero, donde las ganas de sobrevivir son lo único que le queda, y es maravilloso ver esa determinación en cada escena. No hay escena o reto que le quede grande, y créanme cuando les digo que esta es una película intensa. Largas escenas, incomodas, donde Moss debe recorrer distintos escenarios en cuartos aparentemente vacíos… ¿estará acaso ahí su peor (e invisible) pesadilla?

Probablemente durante toda la película nunca esta sola, puede que siempre haya alguien acechándola, listo para atacarla mientras menos lo espere. Lo mejor de todo y que mas agradezco, es que el director nunca recurre al barato recurso del “jump scare”, mas bien, permite que la escena se vaya construyendo a si misma, poco a poco, hasta llegar a un punto insoportable, apoyándose en un gran trabajo de diseño de sonido, lleno de silencios interrumpidos solo por extraños ruidos fuera de cámara, acompañado del gran score de Benjamin Wallfisch. Tal vez el pensar en nada mas que solo Elizabeth Moss arrastrarse en un ático con una lampara, pudiera parecer poco terrorífico, pero créanme… lo es.

Mas que típicos momentos que hemos visto en muchas películas de este genero, aquí encontramos algo que al parecer es mucho mas tétrico… desesperanza. Mientras la situación se vuelve mas complicada, el enemigo invisible de Cecilia, logra que todos a su alrededor crean que se ha vuelto irremediablemente loca, comienza a golpearla la desesperación, haciéndola sentir maldita y condenada sin importar lo que haga. Cecilia entonces se convierte en una victima de “gaslighting” (patrón de abuso y chantaje emocional en la que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria. Esto hace que la persona se sienta ansiosa, confundida o incluso depresiva).

Dejamos atrás el estilo gótico y de vieja escuela del Hombre Invisible original (y mejor aún, los fallidos intentos de adentrarnos en el mal inciado “Dark Universe”) para que Whanell pueda formar su propio camino, brindándonos una cinta muy actual y funcional, muy real.

Y eso da mas miedo ¿no? Un nuevo mundo de dioses y monstruos.

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