Review de “7500”, terror en el cielo, próximamente en Amazon Prime

A partir de aquel fatídico 9/11, la manera en que se manejan los aeropuertos ha cambiado, lo que ha dificultado la realización de nuevos thrillers cinematográficos de ese genero, pues la sensación de miedo que podían generarnos estos “escenarios imaginarios” donde se vivía peligro a mas de 10,000 kilómetros de altura, ahora se han convertido en un peligro latente y muy real, alejándose así un tanto de la “magia del cine”.  En esta ocasión toca el turno del novato director Patrick Vollrath de levantar el vuelo con su ópera prima “7500”, la cual, en un escenario ficticio, nos coloca en el claustrofóbico punto de vista de Tobias, el copiloto (Joseph Gordon-Levitt) cuando su vuelo, un sencillo viaje de Berlín a Paris, es tomado por un grupo de terroristas islámicos.

La cinta nos lleva a extremos, pues comenzamos con la rutina usual de un abordaje, las azafatas recibiendo a los pasajeros, y el piloto y su compañero checando que todo esté en orden mientras platican de las complicaciones de su día a día para, de un momento a otro, comenzar el terrorífico ataque a la aeronave, mientras que, debido a los protocolos de seguridad, en la cabina se ven forzados a encerrarse, en tanto que las vidas de aquellos que quedaron fuera son tomadas una a una, creando así una atmosfera que nos tiene, durante hora y medía, con un nudo en el estómago, manteniendo acción, tanto fuera como dentro de cámara.

Si bien no está conformada por una trama que la llevará a ser un hito dentro de la historia del cine, ésta película, del director promesa, nominado al Oscar en 2015 por su corto “Todo Estará Bien”, nos demuestra que Patrick está preparado para comenzar a tomar proyectos más grandes y con mayor presupuesto.  Joseph Gordon-Levitt prueba ser siempre un casting apropiado, que imprime mucha personalidad a la pantalla, pero siempre logrando transmitirnos la desesperación de un hombre que se sabe en una situación extrema, donde, por un lado, está obligado a llevar al avión a su destino, mientras por el otro, debe evitar a toda costa que los terroristas tomen control de la aeronave, aunque eso signifique sacrificar a algunos de los pasajeros. Espero sea una cinta que nunca pongan durante un vuelo.

Ambientada completamente con ruidos propios de un aeropuerto y un vuelo, la tranquilidad con la que nos recibe “7500” de inmediato establece una atmosfera pesada, complicada, donde sólo estás esperando ese momento donde la acción tomará un giro inesperado del que no hay escapatoria, pues en el aeropuerto, gracias a distintas cámaras de circuito cerrado, vamos viendo el andar de cada uno de los terroristas mientras se acercan al avión, y peor aún, a través de una granulosa transmisión de video, cualquiera parece un posible perpetrador. Mientras la pequeña aeronave comienza a llenarse, el piloto Michael (el piloto convertido en actor Carlo Kitzlinger) y su copiloto americano tienen el primer aviso de que algo podría no salir bien cuando un par de pasajeros registraron equipaje, pero no han aparecido para abordar, pero en cuanto aparecen todo parece tranquilizarse. Para colmo de males, la novia de Tobias, una azafata turco-alemana de nombre Gökçe (Aylin Tezel), se encuentra a bordo del avión, en una época en la que los dos enfrentan una complicación con respecto a su hijo, al cual tuvieron que dejar en casa.

Justo cuando puede empezar a parecer que el vuelo será tranquilo, los terroristas toman varios rehenes mientras uno logra acceder a la cabina, dando pie a este tenso thriller, que, a partir de este momento, no abandonará la cabina del avión, siendo nuestra manera de interactuar con la parte trasera y los pasajeros la cámara de seguridad que utilizan los pilotos… ¿se podría tener una situación más escalofriante?

Pasando la mitad de la cinta, entramos a un territorio que se divide entre la tensión y el melodrama, cuando Tobias debe lidiar con el más joven de los terroristas, Vedat (Omid Memar), quien ha descubierto que no quiere llevar a cabo la misión, pues no quiere morir, transportándonos a una pesadilla de corte realista en territorio melodramático. Gordon-Levitt y Memar se echan al hombro la cinta con una gran carga de agonía emocional lo que le da plusvalía a la historia, aunque al final te darás cuenta, que todo este tiempo, ver esta película, es como pasar una función al lado de un acompañante incómodo del cual extrañamente, terminaste disfrutando la compañía.

Una interesante película para pasar un buen rato de tensión.

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