Review de “Borat: Subsequent Moviefilm”… ¡el tercer mejor reportero de Kazhakstan está de vuelta!

¡Borat regresó! ¡En forma de fichas! Y su nueva cinta “Borat Subsequent Moviefilm” es tan alocada e inestable como pudieras imaginar. Esta nueva e inesperada aventura del tercer mejor reportero de Kazakhsta está llena de aventuras BASTANTE arriesgadas, que, si bien algunas se llegan a sentir medio forzadillas, la gran mayoría son increíblemente divertidas (y terminantemente no políticamente correctas), ¿pero qué más podríamos pedir de un comediante tan vertiginoso como lo es Sacha Baron Cohen?

La cinta comienza con la liberación de Borat de la cárcel, donde ha pasado los últimos 14 años debido a los actos de la película anterior “Borat: Cultural Learnings of American to Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan” que llevaron a su país a un colapso financiero y político. A manera de redención, a Borat se le entrega una misión para ganar su perdón: tendrá que aventurarse una vez más hacia los Estados Unidos para *** **** ****** ********* * **** **** ************* ***** **** *** **** **** ** ******* * ** **** * ***** * * ** ******** *** **** ** * **** * ** ***** * ** * ***(Texto editado por el gobierno Kazakhstaní).

Y es así como Borat al final salva la Navidad… ¿O no?

Si la cinta es descrita como una aventura alocada y fuera de sus cabales, con toques como de Rambo, digamos que nos estamos quedando un poco cortos; especialmente cuando la acción involucra a un chimpancé.

Cuando el intento por arreglar las relaciones entre EU y su país fallan, Borat se ve obligado a entregar a su hija Tutar (una fabulosa Irina Nowak) como premio al “Viceprimer Ministro” Mike Pence, quien, según el gobierno de Kazahstan, es nada menos que una maquina sexual que no puede controlar sus apetitos sexuales. Tutar, quien como buena Kazahstaní, ha sido criada en cautiverio en la granja familiar (a orgullo de ella, al igual que Melania Trump, quien también es la heroína de su caricatura favorita) y tiene que aprender mucho sobre la vida: hombres, sexo y, bueno… todo, tomando en cuenta que a las mujeres no se les permite aprender a leer, manejar o siquiera explorar su propio cuerpo (su libro de instrucciones como mujer, le ha enseñado que su vagina tiene dientes y se la tragará si intenta tocarla).

Obvio sí, en la película pasan muchas cosas más, de las que preferimos no contar nada, para así no echar a perder la sorpresa. No es que importen realmente para la trama (a la cinta como tal no le importan) pero hace el camino mucho mas entretenido por lo sorpresivo que son.  En verdad es increíble el manejo tan exagerado y abrumante del personaje al interactuar con la gente, que ni siquiera llegan a darse cuenta de que los están convirtiendo en la broma de la historia, aún cuando llegas a ver a Sacha al borde de la risa, muy bien manejado por el director Jason Woliner y su ejército de escritores, quienes convierten en la tarea más importante el hacer las diferencias sociales y políticas entre los países y las personas.

La postura principal de la película, y obviamente su principal chiste, es el cómo, el gobierno actual de USA, tan retrograda en su manejo, hace que el gobierno de Kazakhstan se sienta identificado con ellos, pues están acostumbrados al miedo, la corrupción y malos tratos a la población (especialmente a las mujeres) aún cuando el discurso suela ser distinto.

Las sectas religiosas, a pesar de presumir la importancia de la moralidad, ética y respeto mutuo, manejan al país contradictoriamente, sin tolerancia, abuso y depravación sexual, anti-intelectualismo y supersticiones… ¿suena familiar?

Sí, la película trata todos esos temas que a las generaciones nuevas las hace llorar, pero basta con querer ver un poco mas allá, con un tanto más de ojo crítico, para entender que precisamente, todo se termina manejando a manera de denuncia, y sería fácil enumerar varias de las escenas y lo que sucede en ellas, el ver como la gente que participa en la acción, ni siquiera se inmuta ante actos que cualquiera podría acusar de ser un atentado contra un ser humano, así de simple, permiten una injusticia sin preocupación alguna… e igual, sin revelar nombres ni nada, para que sea una sorpresa completa, un político bastante importante del país, queda bastante mal con su comportamiento (mientras no sabe que las cámaras lo están filmando).  Lo peor de la sociedad estadounidense sale a relucir cuando se les enfrenta con su propia realidad, cosa que además de graciosa, termina siendo preocupante.

Otra de las cosas que llaman mucho la atención, es el que ahora mucha gente reconoce a “Borat” en las calles, incluso se puede ver cómo lo persiguen para pedirle autógrafos y selfies, por lo que debe recurrir a disfraces “lo más americanos posible para no ser reconocido”, además de, a la mitad de las grabaciones, haber tenido que lidiar con la pandemia de COVID 19, tema que termina funcionando muy bien en la historia.

Borat 2 (para fines prácticos) es provocativa, ofensiva, sucia; se encarga de exponer el fanatismo, depravación, autoritarismo, ignorancia, y especial gusto por la violencia de la sociedad, donde los gobernantes acusan a sus opositores de “comerse el pastel” mientras ellos también se sirven su rebanada, todo con resultados hilarantes. La parte “bonita” de la cinta, viene al ver crecer la relación entre Borat y su hija, y con bonita nos referimos a ese tipo de comedia que se burla de lo “bonito”, mientras lo sigue siendo.

Si no eres de los que se ofende con la comedia irreverente, esta película te va a encantar, de lo contrario, mejor evítate el enojo.

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