Review de “I’m Your Woman”… la busqueda de la identidad y la fuerza

Jean (Rachel Brosnahan) tiene una vida tranquila, con lujos, confort y soledad, aderezado con el no poder tener hijos, hasta que un día, sin más explicación, su marido Eddie (Bill Heck), le regala un bebé. Al apenas estarse acostumbrando a su nueva y repentina vida como madre, Eddie desaparece, a causa de sus malas decisiones y ella se ve obligada a huir, sin respuestas, acompañada de un matón desconocido llamado Cal (Arinzé Kene), conocido de su esposo, que será el encargado de mantenerla con vida, mientras ella intenta comprender que es todo esto que le ha sucedido.

Tanto los dramas criminales como el cine noir suelen identificarse, de manera errónea, con el género masculino, donde normalmente las mujeres aparecen para sufrir bajo el yugo de sus tóxicos y criminales maridos, pero gran parte del atractivo precisamente de este estilo cinematográfico suelen ser ellas… solo tenemos que pensar en Michelle Pfeiffer en Scarface, Sharon Stone en Casino, Ingrid Bergman en Notorious o Gloria Grahame en The Big Heat. ¿Pero qué pasa cuando transferimos la parte emocional de la película a ser dominio principal? ¿Y si nos permitimos dar protagonismo a estos personajes que normalmente existen como pies de nota, casi siempre sin una perspectiva que los defina, y los convertimos en principales? Si, probablemente la historia de Eddie huyendo de la mafia pudiera ser interesante… pero ¿qué sucede con ellos a quienes deja atrás?

Julia Hart directora y coguionista de “Im´m Your Woman” (estreno en México de Amazon Prime) decide contestar estas preguntas junto a todas sus posibles consecuencias en una cinta ubicada en la década de los 70, prestándole atención a un personaje, que en cualquier cinta de mafiosos podría pasar sin pena ni gloria dentro de las mismas maniobras del género… Jean, la esposa  silenciosa de un atractivo criminal, llena de glamour y siempre a la moda, siempre al margen de los “negocios” de su esposo (puntos extra por el gran trabajo de diseño de vestuario de Natalie O’Brien).

El que la cinta este situada en los años setenta se nos presenta, al menos a primera vista, más como un estilo visual particular que un escenario político, y vaya que lo logra. El cine siempre ha sido un gran transporte para la belleza, y en esta ocasión, tanto la directora, la directora de fotografía Bryce Fortner y el equipo de diseño de los sets, ocupan un bellísimo idioma visual el cual te pide a gritos que lo disfrutes… desde la paleta de colores, , los filtros de luz ámbar, la cámara deslizándose por las paredes cubiertas con paneles de madera, mientras disfrutamos la vista de un brillante piano con música de Aretha Franklin de fondo… Y aún con todos estos detalles, no podría decir que cubren el que tanto me gusta la cinta. La interacción entre Jean y Cal, su complicidad, así como el surgimiento de los irremediables discursos de las políticas raciales que los dividen, son las que le dan ese sabor especial a la trama.

Jean se revela casi al instante como una mujer terriblemente dependiente de los hombres, al punto de no saber reaccionar a casi nada al estar sola, que es lo que irremediablemente la acerca a Cal y lo comenzará a demarcar los limites de su nueva vida y le da vida al arco del personaje, eso sí, de una manera, delicada pero funcional, uno que la obliga a crecer, madurar y a definirse a si misma como persona. Otra de las cualidades fascinantes del personaje, es la inhabilidad (y si, derecho) que tiene para ver as allá de su propio dolor, el como tiene que moverse entre ser una madre primeriza aunado a las presiones que le genera el problema en el que esta metida. Esto, además, le suma un toque de paranoia, ya que, al saberse perseguida, comienza a ver amenazas en cada esquina, incluso de la amable anciana solitaria que tiene por vecina. Pronto comenzamos a conocerla a fondo, todos los pequeños detalles que la convirtieron en la mujer que es, y como eso mismo es lo que termina empujándola hacia el querer conseguir su propia fuerza e independencia, también, en gran parte, impulsada por Teri (Marsha Stephanie Blake), esposa de Cal, misma que mientras avanza la trama, se va convirtiendo en un interesante misterio a resolver.

“I’m Your Woman” es una cinta que, si hubiera decidido ignorar ciertos aspectos importante de su propio escenario, habría fallado miserablemente, pero es precisamente, al prestarles atención, lo que la convierte en una cinta digna de admirarse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s