Review de “Mank” (2020)

La primera vez que vi Ciudadano Kane (1941) fue cuando estaba en la universidad. Recuerdo que el profesor nos contó parte de la historia detrás de la cinta y fue parte del atractivo de sentarse a ver tan mítica obra. Ahora que David Fincher nos entrega Mank (2020) pude revivir parte de ese momento y darme un clavado en la fascinante vida de Herman Mankiewicz, el guionista detrás de la obra seminal de Orson Welles

Mank es, como probablemente ya han leído hasta el cansancio en otras reseñas, una carta de amor al viejo Hollywood, filmada en blanco y negro con todo y las famosas quemaduras de cigarrillo (aunque claramente digitales). El sonido en mono incluso parece haber sido mezclado para dar la impresión de estar viendo una clásica “talkie” y hacerte sentir que estás viendo una cinta de la época.

La fábula detrás del personaje principal de Ciudadano Kane es una bien conocida: el personaje Orson Welles se basó en el magnate de los periódicos William Randolph Hearst. Sin embargo, Mank no solo aprovecha que el espectador tenga un conocimiento decente de la historia de Hollywood si no que definitivamente lo requiere. Lo cual puede alienar o ahuyentar a quienes no tienen cierto bagaje histórico referente al cine de estos tiempos, pero no lo suficiente como para que la cinta se caiga, al contrario, es un bonus (aunque la mayoría de lo presentado como realidad sea falso, por ejemplo que Mankiewicz fuera comunista). Simplemente la manera en que se aprecia la cinta cambia radicalmente.


Si a esas vamos, Quentin Tarantino se salió con la suya reescribiendo otro mito de la fábrica de sueños en Érase una vez… en Hollywood (2019), entonces, ¿por qué amarrar a Fincher a la verdad histórica? Mank es una historia embellecida sobre una industria cuya razón de ser está en contar historias embellecidas: hay una ironía en su artificio consciente, un juego metaficcional que te mantiene pegado a la pantalla en todo momento. Si todo esto suena demasiado autoindulgente incluso para Hollywood en medio de temporadas de premios (desde el trailer se ve que es puro Oscar bait), no te estreses, ya que Mank es también y principalmente una película hermosa, entretenida y en momentos hasta cautivadora.

Mank no se trata de capturar la esencia de una persona, sino de dejar una impresión o una idea del mito de una y eso es algo que logra sin ningún problema. Sólo Gary Oldman podría lograr semejante interpretación. A final de cuentas Mank no es una película para todo público, pero los amantes del cine Hollywoodense se llevarán una grata sorpresa y tal vez una enseñanza en esta fábula del cine detrás del cine.

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