Review de “Érase Una Vez”… la muerte de los cuentos de hadas

Algo que verdaderamente (no) nos urgía, era tener otra reinvención de una historia sobre el origen de un cuento (en esta ocasión dos) clásico. Así es, Peter Pan (Jordan A. Nash) y Alicia (la del País de las Maravillas, Keira Chansa) tienen un nuevo origen que no tiene ni pies ni cabeza, es más, ni siquiera tiene una pizca de algo interesante… Ahora son hermanos, son de raza negra (eso sí, con madre blanca, para ser super inclusivos, aunque Angelina Jolie tenga el peor y más fingido acento británico), su familia vive rodeado de dramáticos problemas, los padres Jack (David Oyewolo) y Rose (Jolie), tras perder a su hijo mayor (Reece Yates), sufren de adicciones, problemas financieros y familiares extremadamente incomodos (los “villanos de los cuentos” por si no lo habían deducido), por lo que estos hermanos deciden escapar a sus propios mundo imaginarios, que como decía, están plagados de modificados elementos de sus propias vidas… pero de maneras poco interesantes (eso de que las botellas de alcohol de la madre tengan letreros de “bébeme”, ugh).  

Narrada por Alicia ya adulta (Gugu Mbatha-Raw) a sus propios hijos, ya que su hermano decidió nunca crecer y ser joven eternamente en Neverland (un momento… ¿significará lo que creo significa cuando lo pasamos a términos terrenales? Porque… ¿si no de que otra manera deja uno de crecer para siempre?). Mientras la historia nos es contada, la imaginación de los niños se manifiesta a través de efectos especiales, hasta que, durante uno de sus juegos, el “barco pirata” en el que pretenden tener aventuras (y al que tienen prohibido acercase por su padre, ya que en verdad es una lancha vieja y podrida) se rompe mientras Davis esta trepado en él, y sin ser claro si se ahoga o si le cae un rayo al lago que lo electrocuta, es el evento que desencadena la historia, y lo que origina la culpa de Peter.

Las acciones de Alice y Peter para intentar ayudar a sus padres terminan complicando todo aún más cuando se involucran con el “Sombrero Loco” y el “Capitán Garfio” (que de alguna manera descabellada y barata terminan siendo parientes suyos que no conocían), mientras que también, la hermana millonaria de Rose, Eleanor (Anna Chancellor, la “Reina Roja”) promete ayudarlos económicamente a cambio de llevarse a Alicia para criarla ella y convertirla en una “dama”, ya que su deseo de mandar a David a un internado lujoso no pudo llevarse a cabo. Todo intento y buena voluntad de ser inclusiva se va por el drenaje cuando la tía se refiere a Jack como “clase baja” por ser negro… ¿entonces si somos tan racistas, para que queremos llevarnos a la sobrina negra? ¿pretendemos cambiarle el color? ¿somos o no somos?

El entretejo de las historias que pretenden contar nunca se logran cimentar dentro de a historia principal y no funcionan como nada mas que muletas y excusas que nunca logran disimular personajes unidimensionales y poco interesantes, nada logra tener sentido, ni siquiera hablando en términos de cuentos de hadas, o sea ¿Por qué Alicia le pediría a su “Tinkerbell” que la salve llevándola a Neverland? Como que se nos confundieron de más las historias ¿no?

No que yo crea que imaginación y mundo real no pueden coexistir, vamos, simplemente hay que voltear a ver a Del Toro y su “Laberinto del Fauno” para saber que es mas que posible, pero siempre ha sido claro, que la mayoría de estos cuentos, siempre son una especie de advertencia y metáfora para los niños acerca de las consecuencias de sus actos, pero “Érase Una Vez” simplemente no sabe explicar qué demonios es… ningún niño se va a interesar en esta manera de ver los cuentos clásicos, y a cualquier adulto estará de acuerdo que la manera de tratar las adicciones y la violencia, están terriblemente sobreactuadas y superficiales. La novata directora Brenda Chapman se topo con pared en su debut, fallando miserablemente al tratar de integrar horror y fantasía, alguien debió explicarle, que el mundo fantástico, en ningún momento, puede alienarse de los terrores que inundan su realidad, por que si no perdemos todo el simbolismo y las razones del escape mismo.

Si el intento principal de la película es contarnos que los adultos pierden la capacidad de imaginación al crecer, el que la misma película exista es prueba de ellos, y créanme, este es un conejo blanco al cual no van a querer seguir.

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