Review de “Bacurau”… nada importa hasta que el pueblo grita “¡BASTA!”

Al parecer están muy en su momento las cintas que nos hablan de desigualdad social, desde “Knives Out” y su xenofobia, privilegio e indiferencia hacia los inmigrantes de clase trabajadora hasta “Parasite” y su aporofobia, hemos podido ponderar mucho las diferencias entre aquellos que lo tienen todo y aquellos que no tienen nada… y a su vez, como pueden perderlo todo, mucho o poco que sea. “Bacurau”, dirigida por Juliano Dornelles y Kleber Mendonça Filho, se une a esta categoría, adentrándose en el terreno de la examinación social y se atreve a ir más allá, explorando el daño que puede dejar el colonialismo en regiones pequeñas, los políticos corruptos, así como el famoso imperialismo Yanqui, todo mezclado en un baño de sangre, de esos en los que no se toman prisioneros.

En un futuro bastante próximo, en un pueblo lejano de Brasil llamado Bacurau, vive Teresa (Barbara Colen), quien se encuentra de regreso para el funeral de su abuela, pero, durante su estancia, comienzan a suceder extraños acontecimientos que ponen nerviosos a los lugareños: el agua no ha llegado desde hace meses, la pipa que se las surte es baleada, la señal de lo celulares se vuelve nula, extraños extranjeros llegan al pueblo en motocicletas, y uno de los pobladores esta seguro de haber visto un OVNI ¿pero lo más extraño de todo? El pueblo ha desaparecido de los mapas y los GPSs.

Lo que sigue es una especia de spoiler (no revelamos el final ni nada, pero es difícil analizarla sin platicar de ciertos eventos que suceden), así que si te gustaría disfrutar completamente los giros que da la cinta, te recomendamos dejar de leer ahora y regresar una vez que ya la hayas visto.

“Bacurau” tiene la brillante particularidad de balancear política e historia. De inicio te hace pensar que lo que verás será una historia sobre un muy particular pueblito y su colección de extraños y excéntricos pobladores, entre los que podemos encontrar a Dominga (Sonia Braga) la doctora del pueblo, la cual tiene la peor de las actitudes cada vez que esta ebria, capaz de gritar insultos en un funeral, o el DJ del pueblo, quien a diario, a parte de poner música, da las noticias del día y los pormenores ocurridos (y funciona como alarma cuando se necesita), o Pacote (Thomas Aquino), expareja de Teresa, así como también Lunga (Silvero Pereira), el “capo” local, y quien se encarga de poner al pueblo en orden cuando lo necesitan. También tenemos del lado de la autoridad corrupta a Tony Junior, el alcalde que lo único que le importa es reelegirse, sin importarle si realmente cuida a los habitantes del pueblo o no.

Pero la corrupción e insensibilidad política es apenas un calentamiento previo a la aparición de los verdaderos villanos, un grupo de asesinos inescrupulosos de clase alta, liderados por el completamente insensible Michael (Udo Kier), quienes han decidido convertir al pueblo en su campo de tiro. Aquí se comienza a diseccionar este desprecio por la vida humana, lleno de racismo. Son una representación alegórica de los grandes negocios y empresas que se ha dedicado a sangrar al país, dejando a gran parte de su población en la miseria. Invasores blancos, para quienes la gente morena no son sus iguales, son simples blancos móviles, y esa es una metáfora muy tétrica que funciona en muchísimos niveles.

Imagínense como que la cinta fuera una reinterpretación muy libre de “Los Siete Samurai”, pero en la que nunca aparecen los guerreros a salvar al pueblo, en su lugar, es el mismo pueblo quien tiene que encargarse de su propia protección de los peligros tanto internos como externos.

“Bacurau” encuentra la manera de dejar marca en su espectador, ya sea desde los maravillosos, aunque abandonados y desérticos paisajes de la cinta, o al mostrarnos un enfrentamiento meramente de voluntades entre Braga y Kier, o una verdadera y encarnada guerra, no hay momento que no te tenga pensando (además de completamente inmerso en la historia). Es un grito de enojo de las masas que siempre han sido vistas por encima del hombro, de la gente que nunca ha tenido el apoyo o mínimo intereses de sus gobernantes, pero también de la fuerza de la unión y del poder de trabajar como uno solo, como una comunidad solidaria en contra de la opresión… un mensaje que fácilmente se traduce a cualquier idioma sin necesidad de subtítulos.

Un grito que protesta contra la desigualdad.

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