Review de “Pinocho”

Roberto Benigni no pudo evitar revisitar la famosa historia de Carlo Collodi de 1883 “Pinocchio” después de aquella extraña adaptación donde el, siendo adulto, daba vida a la famosa marioneta, en esta ocasión, convertido en Gepetto, siendo ahora el niño (como siempre debió ser) Federico Ielapi quien interpreta al famoso niño de madera encantada, en lo que es realmente una de las adaptaciones mas ambiciosas que hemos visto, además de ser una acercamiento al material original, que como sabemos, suele ser mucho mas obscuro que lo que muchas veces nos presentan en historias para niños.

A lo largo del mundo, la historia de “Pinocho” se hizo famosa gracias a la adaptación de Disney de 1940, y, como ya lo comente anteriormente, Benigni dirigió una adaptación anterior que fue todo un fracaso (no era nada placentero verlo actuar como tonto mientras fingía ser un niño hecho de madera) y no es que los planes de seguirnos presentando adaptaciones de esta obra se detengan aquí, ya que tenemos previsto para este año, el estreno de la versión stop-motion de Guillermo del Toro, mismo que lleva ya bastante tiempo cocinándose.

El director Matteo Garrone logra una adaptación, cuyo principal y mejor logro es situar la historia dentro de un contexto realista, mostrando a la gran mayoría de la población de escasos recursos en la Italia del siglo XIX en impresionantes paisajes campiranos, mezclado con la fantasía del texto original. Pinocho es una tétrica historia sobre cambios, crecimiento interno a base de experiencias fuertes, un mundo donde los animales toman el rol de personas y las personas pueden ser castigadas convirtiéndose en animales, y donde la de que una marioneta, que puede moverse y actuar por si misma, pueda llegar a convertirse en un niño real, nunca dejará de ser algo muy cercano a una historia de terror a la que poca gente puede no reaccionar.  

Las antropomórficas (y bastante siniestras) criaturas que aparecen en el mundo de Pinocho (creaciones prostéticas de Mark Coulier) podrán generar cualquier tipo de reacción del público, desde risa hasta incomodidad ( yo me voy por la segunda) y si importar si son buenos o malos, es imposible negar que todos pertenecen a un mundo grotesco, aun cuando sean una nana caracol, un juez gorila, un grillo parlante (que bien podrían decirme que es la reencarnación italiana de Margarito y lo creería) o un muñeco de madera de expresión inmóvil pero con ojos llenos de vida.

Si bien la historia es bastante conocida, hagamos un pequeño repaso sobre que va… Gepetto es un carpintero pobre y solitario, quien después de ver las marionetas de un show andante, decide que va a crear su propia marioneta, con la que esta seguro se hará millonario, para esto, va con un amigo suyo, quien descubre espantado que uno de sus troncos se mueve por si mismo, para que le regale un trozo de madera con el cual trabajar, obviamente, le regala este extraño trozo que parece estar embrujado. Poco a poco, y tras un exhaustivo trabajo, Pinocho comienza a tomar forma de niño, hasta el momento en que cobra vida y Gepetto decide adoptarlo como propio, llegando al punto de sacrificio paterno de intercambiar su ropa para poder comprarle libros para que vaya a la escuela. Pero sin importar que tan tierno pudiera verse con su ropa roja, diseñada de las sabanas de Gepetto, Pinocho es travieso, desobediente y caprichoso, además de que se rehúsa a ir a la escuela. Pero es cuando Pinocho escapa de casa, y Gepetto promete recorrer el mundo entero para encontrarlo, cuando comienzan las bizarras aventuras.

Como ya lo hemos dicho, una versión más sombría que lamentablemente es mas realista, pues vemos las circunstancias sociales que retienen a la infancia, lujo que muchos pueden permitirse tener, pues no tardan en comenzar las consecuencias para las libertades que este niño poco obediente se da, desde ser secuestrado por el dueño del show de marionetas, toparse con un par de timadores (Gato y Zorro) quienes hacen de todo para robarse las monedas de oro que Pinocho tiene para Gepetto (lo que lo lleva a terminar colgado de un árbol) o a convertirse en burro tras dedicar muchos meses a solo jugar.

Mas adelante en la vida de Pinocho entra el Hada Azul (Marine Vachth), quien se dispone a enderezarlo, aprovechando que al parecer se siente mucho mas identificado con esta figura materna que con el propio Gepetto, al enseñarla la importancia de estudiar y de portarse de manera responsable, pero finalmente hablamos de un niño, un niño curioso al que le toma tiempo aprender de sus errores. Extrañamente, el recurso mas popular de Pinocho, que es el que la nariz le crezca cuando dice mentiras, aquí es solamente utilizado en una ocasión (a pesar de que mas adelante aun dice algunas).

La bella fotografía de Nicolai Bruel de los campos dorados de aceitunas de la Toscana, termina un tanto manchada por la excesiva duración de la cinta (mas de dos horas) y por lo tétrico que resultan sus personajes (el peor de todos es un atún con cara de señor), por lo que creo es una cinta que a muchos podría llegar a causarles trabajo terminar, pero eso sí, mil veces mejor que su versión anterior.

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