Relic (2020) un debút directorial lleno de horror, angustia y ternura.

Relic (2021) es una película de horror que nos lleva a los más oscuros rincones de una mente fracturada. Este debut directorial de Natalie Erika James es una exploración, en momentos demasiado real, de la mortalidad, los traumas pasados y los que dejamos ir. Cuenta con un trío de actuaciones conmovedoras que hacen que la cinta sea una especie de sufrimiento que vale la pena experimentar. 

A primera vista, la película nos recuerda a algunos de sus contemporáneos en el género. Ya sea por los oscuros secretos familiares como en Hereditary (2018), el aislamiento y la desesperación representada en The Babadoook (2014) o los horrores claustrofóbicos de The Lighthouse (2019),  Relic se toma su tiempo para crear una atmósfera inquietante que poco a poco va atrapandote. Pero a pesar de que el atractivo del horror moderno recae en la desesperanza y el trauma desgarrador, Natalie Erika James se desvía y logra tomar una conmovedora corriente subterránea hacia la ternura.

Si bien no es particularmente sutil, la metáfora principal de la película se basa en una experiencia casi universal: la muerte de los padres. Ya sea de manera repentina, lenta o trágica, despedirse de la generación anterior es algo por el que casi todo el mundo pasa. En Relic, la mortalidad progresiva toma la forma de demencia. Asomando su fea cabeza cuando la matriarca de la familia Edna (Robyn Nevins) desaparece brevemente, solo para regresar habiendo… cambiado. Bajo el cuidado de su hija Kay (Emily Mortimer) y su nieta Sam (Bella Heathcote), Edna muestra signos cada vez más preocupantes de deterioro mental, desde su comportamiento errático hasta una mancha de podredumbre extraña en su pecho, es fácil ver que algo está mal, muy mal con ella.

Utilizando una narrativa simple y respaldada de actuaciones escalofriantes, Natalie Erika James construye una historia de terror impregnada de atmósfera e imágenes inquietantes. El diseñador de producción Steven Jones-Evans, en perfecta armonía con el director de fotografía Charlie Saroff, da vida a la única locación de la película. Llena de podredumbre, moho y descomposición, la casa de la familia se convierte rápidamente en un espejo oscuro que refleja la inquietante transformación de Edna, y ya en el acto final de la película, la casa se convierte en un personaje en sí mismo, deformando la realidad y la perspectiva con su erosión, claustrofobia y paradojas arquitectónicas.

Relic está dentro el marco de esta tendencia de historias de terror que se toman su tiempo explorando a sus personajes y van revelando sus misterios poco a poco, pero también posee cualidades que rara vez se ven en el género. Combinando a la perfección sus actuaciones, cinematografía y diseño de producción con una alegoría relevante en estos días y algunas notas de empatía y compasión, Relic se destaca entre la oferta cinematográfica de horror en este 2021. Este debut como directora de Natalie Erika James,la convierte en alguien a quien debemos seguirle la pista, ya que tiene una prometedora carrera dentro del género de horror, además de que es un gusto ver cada vez más mujeres tomando el mando de producciones de esta índole.  4/5 reliquias malditas.

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