Review de “Cruella”… Disney se viste a la moda

Disney ha estado “re-imaginando” sus clásicos animados en cintas de acción real, creando así, sin meternos en “este es bueno, este es malo”, una serie de películas que han sido bombazos de taquilla, por lo que también parecía obvio el empezar a tener historias individuales de personajes de estas. Después de “Maléfica” y “Christopher Robin”, toca el turno a nada mas y nada menos que a la siempre a la moda villana de “101 Dálmatas” contarnos su historia de origen, por lo que, 21 años después de que Glenn Close le diera vida en dos ocasiones, ahora toca el turno a Emma Stone de portar la cabellera bicolor y explicarnos de donde viene tanta maldad.

En 1964, en un pequeño pueblo de Inglaterra, conocemos a una peleonera chica llamada Estella, la cual ha tenido que lidiar con bullies toda su vida, debido a la marca de nacimiento que porta… su cabello es de dos colores, pero como esta niña es todo menos dejada, sus registros escolares están completamente manchados (eeeh, eeh, como los dálmatas…). Su manera iracunda de ir por la vida, le ganan, por parte de su madre, el apodo de “Cruella” cada vez que se porta mal. Pero hay algo que Estella desea mas que nada en la vida, que es ser una gran diseñadora de modas, por lo que ella y su madre, emprenden el viaje a la ciudad, para obviamente, ser golpeadas por la desgracia.

10 años después, Estella ha encontrado una nueva familia en un par de ladronzuelos, Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser) y un par de perros, Buddy y el adorable y tuerto Wink con quienes sobrevive a base robos, viviendo en un edificio abandonado. Algunas aventuras y desventuras mas adelante, la genialidad de Estella para el diseño de modas llama la atención de la diseñadora más importante de Inglaterra, la siempre a la moda y terriblemente despiadada Baronesa (Emma Thompson) por lo que comenzará a trabajar bajo su tutela. Y si, tal vez este sería su trabajo soñado, pero una vez que Estella se da cuenta de que este es un mundo donde solo los fuertes sobreviven, “Cruella” comenzará a apoderarse completamente de Estella, intentando robar el protagonismo de su jefa en cada presentación, lo que iniciará una batalla entre este par de titanes de la alta costura.  Una gran villana de Disney por fin conoce a una verdadera rival.

Si bien Cruella sale directamente de la conocida historia de “101 Dálmatas” (aún me pregunto por que originalmente la conocimos como “La Noche de las Narices frías” jaja) la historia nos recuerda diversos conflictos entre mujeres aguerridas del cine, como Margo Channing e Eve Harrington en “Hablemos de Eva”, Miranda Priestly y Andrea Sachs en “El Diablo Viste a la Moda” o Sarah Churchill y Abigail en “La Favorita”, donde las garras están afuera y afiladas, y ninguna de ellas esta dispuesta a ceder un centímetro frente a su oponente, actitudes que hacen de esta una de las películas más anti-Disney de Disney. La batalla entre las Emmas es imperdible, pues no solo se presenta como lucha de genialidades en la moda, sino en la calidad de las ingeniosas batallas verbales que se nos presentan, tan divertidas como mordaces.

Cruella es una historia fresca y desenfrenada sobre encontrar tu lugar en el mundo, especialmente cuando eres una mujer voluntariosa y alocada que no tiene uno, pero que no esta dispuesta, por nada del mundo, a ser ignorada. Una comedia negra que mezcla codicia, ambición venganza, conflicto, moda de alta costura, sabotaje corporativo y un poquito de muerte (todo manejado de manera muy conveniente para una película que no deja de ser familiar), con un gran balance entre todos estos elementos logrado por el director Craig Gillespie, entretenida para adultos y adecuada para niños. ¿El resultado? Una cinta fascinante tumultuosa y emocionante que nadie debería perderse.

Definitivamente otro personaje importante dentro de la historia es la moda (toda una maravilla, con la que vamos directito a nominación al Oscar por Diseño de Vestuario, así como Diseño de Producción), la cual tiene una base punk rock anárquica, y que combinado con un FA-BU-LO-SO soundtrack, donde escuchamos grandes temas de Nina Simone, The Zombies, Deep Purple, The Clash, John McCrea (me voló la cabeza escuchar “I Wanna Be Your Dog”, y quien por cierto interpreta a Artie en la película, uno de los mejores personajes de la cinta, y que nos demuestra, la mera correcta de incluir personajes LGBT sin que se sienta forzado) y Rolling Stones, le dan a la cinta un aire provocador, atrevido y vanguardista, y si se lo debemos a alguien, es a una absoluto genio del diseño, nada mas y nada menos que Jenny Beavan, que si bien puede que no la reconozcan por nombre, definitivamente han visto su trabajo, ya que tiene 43 años trabajando en la creación de piezas icónicas para cine, que le han ganado 10 nominaciones al Oscar, entre estas últimas, Mad Max: Fury Road. Una mente brillante para la combinación de estilos y texturas, que dan vida a este increíble y competitivo mundo de maneras muy vistosas. Cualquier robo, persecución a alta velocidad o complicada ocurrencia en que terminen cualquiera de los protagonistas, se opaca al momento de disfrutar los grandes diseños (y la manera en que los presentan).

Emma Stone nos regala un gran personaje en transición, uno que intenta con todas sus fuerzas ser la mejor versión de Estella, pero que, en la búsqueda de su “diva interior”, combinado con las nada fáciles y crueles circunstancias que se le plantean en el mundo real, la llegada y permanencia de Cruella, parece completamente irremediable, pues una villana como la Baronesa, solo puede ser vencida con maldad y mucho glamour. Villanas que no necesitan gritar y hacer escándalos para enfriar tu sangre, basta con mirarte de manera despectiva para conocer tu lugar con ellas siempre con un remate sofisticado.

Vaya que era un reto complicado para Gillespie y sus escritores Dana Fox, Tony McNamara, Aline Brosh McKenna, Kelly Marcel, y Steve Zissis, quienes tuvieron la misión de recrear y re imaginar a un personaje icónico a manera de que pudiera impresionar y atrapar a la audiencia, pero suficientemente familiar para no desviar al personaje del material original.

Cruella, tanto la película como el personaje son impertinentes, ambiciosos e incorregibles, que vienen con todo a conquistar al público, con un espectáculo, del que quizás no esperabas mucho, pero del que te llevarás mucho.

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