Review de “Lux Æterna”

Gaspar Noé ha cumplido ya más de 10 años mareando a las audiencias, desde el estreno de “Enter The Void”, con sus movimientos rudos de cámara y poco convencionales técnicas de dirección, donde las cámaras entran y salen de lugar de maneras que, en espacio físico regular seria complicado; cuadros aparecen y desaparecen, mientras que luces neón pulsan en la pantalla.  Su cine siempre ha sido una experiencia abrumadora y visceral, con una tradición narrativa muy suya, alejada totalmente de los estándares que conocemos y tenemos como bien establecidos. Siempre visualmente provocador, pero siempre logrando atraer la atención por lo atrevido de su propuesta.

Noé no sirve a los intereses de nadie más que a los suyos, de tal suerte que, lo que originalmente sería un comercial de 15 minutos para Yves Saint-Laurent, terminó convertido en una de las cosas más bizarras del año pasado: “Lux Æterna”; un mediometraje, mockumentary, agobiantemente psicodélico e increíblemente agresivo para el público, el cual nos lleva a las entrañas de una grabación en la que todo sale mal, y con el que, si te consideras fan de su trabajo, encontrarás que una vez más, lograrás salir sorprendido de éste nuevo experimento.

Y si con “Climax”, su proyecto anterior quedaste completamente turbado con la tropa de bailarines y su viaje por el mundo del LSD, ahora su nuevo recorrido estroboscópico a través de la creación en la industria del entretenimiento no te dejará indiferente. (Nota: terminantemente prohibido verla si sufres de ataques epilépticos)

Claride Denis y Charlotte Gainsbourg interpretan variaciones de ellas mismas mientras trabajan como directora y actriz, respectivamente, en una cinta post-moderna sobre brujería llamada “God’s Work”, en el que de manera invasiva, con imágenes de la cinta “Day of Wrath” de Carl Theodore Dreyer, y citas de diversos directores, nos presenta un preludio sobre el proceso fílmico, introduciéndonos al conflicto que estamos por presenciar. Las charlas a doble y hasta triple cámara, ya sea que escuchemos el mismo dialogo desde distintos ángulos, o diversas conversaciones en distintos lugares del set, nos recordaran quién tiene el control siempre.  

“Lux Æterna”, con sus molestas luces, ilusiones tridimensionales y plena desestabilización visual, es irónicamente un vehículo ideal para que el director pueda dejar en claro su misión… el arte deriva en caos, y así es como le gusta a Gaspar Noé.

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