Review de “El Último Duelo”

“El Último Duelo”, lo nuevo del gran director Ridley Scott, nos lleva a descubrir una de esas manchas poco conocidas de la historia de Francia, envuelto en un relato sangriento y salvaje lleno de batallas. Basado en hecho reales, la cinta es un severo y desolado testimonio acerca del inhumano camino que una mujer tuvo que recorrer para lograr justicia, en tiempos donde las mujeres no eran más que un objeto, teniendo en contra el honor, el deber y la “caballerosidad” de la época.

No es un secreto que Francia, allá por el siglo catorce, era un lugar hostil, especialmente para una mujer. Al centro del relato esta Marguerite de Carrouges (Jodie Comer), quien acusa a un hombre, que cuenta con la alta estima del Conde Pierre d’Alençon (Ben Affleck), de violarla, lo cual probara ser una tarea nada sencilla, lo cual, desencadena en el literal “Último Duelo” (y con eso nos referimos a, muy al estilo de “Game Of Thrones”, juicio por combate) llevado a cabo en Francia, donde se determinaba que, el ganador se definiría porque Dios seria quien pusiera la victoria en sus manos. Los involucrados en dicho duelo son, Jean de Carrouges (Matt Damon), esposo de Marguerite, y Jacques LeGris (Adam Driver), ex mejor amigo de Jean, quienes tienen que llevar a cabo este duelo a muerte, todo en nombre del, como ya mencionamos, honor. Y detrás de esto, hay mucho más en juego.

Para definir la cinta en su generalidad, yo usaría la frase “Existen tres versiones de la historia… la tuya, la mía, y la verdad”. Contada en tres capítulos, vamos conociendo los “testimonios” individuales de cada uno de los involucrados, por lo que vemos “la misma historia” pero siempre con detalles diferentes, mismos que van enriqueciendo el relato. Si, pudiera parecer una manera demasiado elaborada para contar la historia, pero una vez que esta comienza a desenvolverse, deja ver el efecto sublime que va provocando el conocer los distintos puntos de vista, por lo que, “amar” u “odiar” a alguno de ellos, nunca es definitivo, pues vamos poco a poco notando que, al menos ellos, dentro de su propia versión del conflicto, son narradores no confiables, ya que la verdad se dobla para lograr el fin dispuesto por cada uno de ellos, y para muestra, el primer relato que cada uno cuenta sobre la misma batalla, donde tanto Jean como Jacques, juran haber salvado la vida uno del otro durante una épica batalla (de esas que solo Ridley Scott puede darnos), ya que cada uno quiere ser el héroe de su propio relato, así que… ¿realmente lo serán? Al menos, ellos así lo creen.

Pronto, llega el momento en que no sabemos que, ni a quien creerle, ya que Jean, nos cuenta como su historia junto a su esposa es la de un amor profundo, de coqueteos y de promesas eternas de caballero. Mientras que la historia de Jacques nos cuenta algo muy distinto… él nos muestra a un Jean frio, duro, que no ama a su esposa mas allá de lo que ama cualquiera de sus posesiones, mientras que él es quien realmente ama a Marguerite, jurando que ella también a él. El centro de la historia gira perfectamente alrededor de sus protagonistas, mostrándonos la genialidad de la historia y del manejo de la misma por parte de Scott, mostrándonos historias completamente distintas, simplemente cambiando detalles sutiles.

El director no teme abordar los temas, ni su naturaleza, con la brutalidad necesaria, y para cuando llegamos al testimonio de Marguerite, no podemos mas que sentirnos enojados, nerviosos y horrorizados por los hechos… gran diferencia conocer su versión de la violación, a diferencia, por ejemplo, de lo contado por Jacques, quien dice que todo fue consensuado, con simplemente la “acostumbrada protesta” de una mujer casada que se ha enamorado de otro.

Comer brilla en la pantalla con luz propia, pasando de esposa abnegada y amorosa, a adultera, así como a agotada víctima, donde cada escena le demanda un distinto nivel de actuación y realismo, que nos convenza en cada una de sus versiones, para al final, dejarnos con la duda… ¿recibirá Marguerite justicia? Y en un papel un tanto mas corto, pero brillante, esta también, sin olvidar a los protagonistas Matt Damon y Adam Driver obviamente, Ben Affleck como Pierre d’Alencon, un noble que se ha acostumbrado a tener lo que quiere gracias a su posición, claro ejemplo de la corrupción del poder.

Justicia ante la injusticia, un tema que parece nunca pasar de moda, sin importar que tanto nos “modernicemos”, por lo que este “cuento con moraleja”, a pesar de estar situado en un siglo catorce, con una atmosfera gris, claustrofóbica y fría, se puede sentir bastante actual, y cada una de sus escenas pesa sobre los hombros del espectador.

“The Last Duel” es una clase maestra, regalo de Scott, sobre como contar una historia que se va cocinando poco a poco, dejándonos sentir cada uno de los momentos, como verdades absolutas, para después, hacernos dudar de nuestro propio criterio y creencias. Una historia para la que hay que tener estómago y valentía de llegar hasta el final para conocer la verdad junto con el destino de Marguerite, y que, vayan haciéndome caso, seguramente estará entre las cintas finalistas a llevarse el Oscar como Mejor Película.

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